La tarea...

La gente grita que quiere un futuro mejor, pero el futuro es un vacío indiferente, mientras que el pasado está lleno de vida.

Su rostro nos excita, nos irrita, nos ofende y por eso queremos destruirlo o retocarlo.

Todos quieren hacer de la memoria un laboratorio para retocar las fotografías y rescribir las biografías y la historia.

Las 10 prohibiciones del Loro de Flaubert para hacer una novela

Las 10 prohibiciones del Loro de Flaubert para hacer una novela de Julian Barnes.
Dicen que Julian Barnes es el más francés de los ingleses y Flaubert el menos francés de los escritores.
Me sonaba el apellido Barnes, por el personaje padre de los niños de la película “Mary Poppins"     ¿Ustedes tampoco saben quien es? Vamos a las prohibiciones del Loro de Flaubert. Un loro que en verdad perteneció a Flaubert y está embalsamado en su museo.
Las prohibiciones helas aquí:
1ra PROHIBICIÓN.
No volverán a escribirse novelas en las que un grupo de personas, aislado por las circunstancias, regrese a la "condición natural" del hombre, vuelvan a ser criaturas esenciales, pobres, desnudas, armadas de horcas. Lo máximo que se permite escribir es un relato muy breve, el último del género, el tapón de la botella. Yo mismo lo escribiré:

“Un grupo de viajeros naufraga, o sufre un accidente de aviación, en algún lugar, seguro que será una isla. Uno de ellos, un tipo fuerte, alto, antipático, tiene un arma de fuego. Obliga a todos los demás a vivir en unos pozos de arena cavados por ellos mismos. De vez en cuando saca a uno de sus prisioneros, le mata de un disparo, y se lo come. La carne sabe bien, y el hombre va engordando. Después de haber matado y haberse comido a su último prisionero, empieza a preocuparse porque no sabe que va a comer a partir de ese momento; pero por fortuna llega un hidroavión y le rescata. Luego cuenta al mundo que él fue el único superviviente del desastre inicial, y que ha sobrevivido comiendo bayas, hojas y raíces. El mundo se queda maravillado ante su magnífico estado de salud, y en los escaparates de las tiendas de comida para vegetarianos colocan carteles con una foto de él. Jamás se llega a averiguar lo que hizo en la isla.”

Ya ve lo fácil que es escribir, lo divertido que resulta. Por eso prohibiría este género.”

Creo que Julian Barnes se equivoca, aún quedan situaciones inexploradas que superan la serie Lost o El Náufrago. Su texto requiere una corrección. Además; ¿a quien se le puede prohibir algo que resulta ser una diversión?

Al concluirse el alimento, puedo iniciar mi autocanibalismo con una serie de meditaciones previas, por ejemplo imaginar que cada parte de mi cuerpo es alguna parte de mis virtudes y defectos ¿Qué es lo primero que yo me comería de mi mismo. ¡¡La uñas! La piel de mis dedos, las callosidades de mis pies...Toda la pátina que se ha generado en mi cuerpo por mi propio cuerpo. El pelo; aunque me hiciera toser. Pero nada de estas partes son algo propio si no más bien lejanas. Se han tratado de alejar de mí, desde siempre. Desde que nacieron como si no me amaran. Se van, los cabellos, los dientes, las uñas, entonces me devoro lo que es efímero.
Me comería el dedo meñique. El izquierdo, para ser exacto, porque es el que he usado menos. Le tengo menos apego. Lo pruebo. Es el más blando. Esta lectura generará intensas cavilaciones moralistas. Sería una comida muy estructurada si comienzo por mis elementos articulados.
¿Por qué no sacar un músculo de mi brazo derecho. Masa limpia y bella. Devorar mi órgano sexual más grande que es la piel. Devorarme el forro de las partes...Sería una comida indigesta. Lo sé.
¿Por qué no iniciar una excavación en uno mismo?   ¿A lo más profundo y puro de mí? A mis muslos...  ¿Qué de mí he de comerme si me he de vaciar y en el viaje a ese vacío, llenarme. Cada vez tendría menos que vaciar y así alejaría la avidez. Rduciendo esa avidez se acabaría el hambre; ese deseo irrefrenable de mascar, de atosigarse por vivir.

¿Qué es el deseo de mutilarse?  John Money publicó el primer caso de apotemnofilia: el deseo de ser y vivir mutilado. Money la distinguía de la acrotomofilia;  la atracción sexual por los amputados y de la cual hay una hermosa película: Crash.

Estas pasiones están ubicadas en el terreno de las parafilias, es decir : de las perversiones. A los acrotomófilos se los conoce como “devotos” y a los apotemnófilos, como “aspirantes”. Hay una categoría de “simuladores cobardes” que sin estar discapacitados cojean, usan muletas, cabestrillos, parches en los ojos, se vendan o andan en sillas de rueda. Todo ese deprimente espectáculo hecho para el público de los semáforos.

He aquí una confesión.
Era una obsesión. Hasta que me corté la pierna. Lo hice yo solo, me costó, pero lo hice. Usé un bisturí. Después de amputarme parcialmente la pierna, me llevaron a un hospital y los cirujanos hicieron lo imposible por reimplantarme el miembro. Salí en la tele. La pierna reimplantada la tuve seis meses, hasta que convencí a un cirujano sediento de mutilar para que me la amputara. Desde entonces soy feliz.¿O no han vista mi sonrisa al pedir limosina en los semáforos?"

Los amputados, según los testimonios, saben que no la tienen fácil pero la pregunta que se hacen es de una lógica inquebrantable: ¿Es mejor vivir con una pierna menos o con una obsesión que empuja y empuja día y noche? Esta pregunta anda cerca de otra confesión profunda que me hizo Julio Sanhueza - el malos pasos - después de su accidente en moto; "luego de la pérdida de mi pierna me sentí más limpio, como si hubiera arrancado algo malo de mí."

De los autocaníbales aún no conozco historias, pero sólo falta encontrar un famélico amputado sin nuestra limosna, con apetito... y comenzarán a aparecer historias insólitas.

En verdad es fácil y delirante escribir sobre este tema; Barnes tiene toda la razón.

(Continuará con la 2da. Prohibición)

Mientras tanto disfrutad:

1 comentario:

Fauve, la petite sauvage dijo...

Me resulta difícil leerte, porque me gusta demasiado. Me explico: en algunas entradas me paro, degustando cada palabra a cámara lenta, con todo lo que invita (e incita) cada detalle, por pequeño que sea, a reflexionar y/o soñar... De otras ni me entero de lo rápido que voy, ávida por avanzar que al final no leí bien y dejo pendiente para pasar a la siguiente, que me sorprende y que me trae tantas asociaciones que nada tienen que ver (o sí) con lo que estás escribiendo...
En cualquier caso, fascinada quedo con tus cosas, y me hago seguidora como para que quede claro...
Saludos.