La tarea...

La gente grita que quiere un futuro mejor, pero el futuro es un vacío indiferente, mientras que el pasado está lleno de vida.

Su rostro nos excita, nos irrita, nos ofende y por eso queremos destruirlo o retocarlo.

Todos quieren hacer de la memoria un laboratorio para retocar las fotografías y rescribir las biografías y la historia.

Le Jardin d' Hiver - LA QUINTA NORMAL

En la Colonia una quinta parte de las utilidades de los latifundios iban a las arcas de las autoridades de la época.  De allí viene el nombre QUINTA Y NORMAL,  deviene de  la Escuela Normal de Preceptores que sirvió de Norma y de Regla, desde los tiempos de Bernardo O´Higgins y a la cual debía ajustarse la enseñanza en el país.  La escuela Normal  es una escuela matriz de la que se derivan las demás escuelas. En la Escuela Normal se forma y educa al Maestro y se le enseña a enseñar.  
La idea de pedagogía está implantada más, desde los albores de la República y menos, de esa idea francesa del Liceo. Hay detrás de esto un profundo sentido de nación. Los próceres de la independencia  latinoamericana y en especial los de la Logia Lautariana,  sabían que nación y educación son casi sinónimos puesto que esta última le da el sentido a la primera.  Es la obra más genuinamente chilena y patriótica ¿Lo sospechan nuestros próceres contemporáneos? ¿Comprenderán lo que es un Estado Docente?



Para difundir científicamente la Agricultura,  Manuel Bulnes  compró  el terreno perteneciente a la familia Portales Palazuelos. Entonces la QUINTA NORMAL sirvió de campo de enseñanza para cursos prácticos de la agricultura y horticultura para desarrollarla  en Chile; se inició la plantación  de jardines y parques. Y  a un iluminado se le ocurrió la creación de una Escuela de Agricultura Normalista, con cursos que abarcaran todas las áreas relacionadas con la Agricultura, la Botánica, la Zoología y la Piscicultura. Se implementó también una quesería, una lechería modelo,  la crianza de animales reproductores. Se adicionó también un acuario,  un jardín zoológico y hasta crianza de gusanos de seda. Existió una estación meteorológica, se desarrolló la vitivinicultura, la horticultura y fue generadora además, de artículos que producían los científicos.   Todo un pensamiento en ese reflexivo e industrioso jardín de la CIUDAD DE LOS CÉSARES.

Las sombras centenarias que cubren las escasas áreas verdes de las municipalidades de Santiago tuvieron su origen cachorro,  en el vivero de plantas de la Quinta Normal.
Ayer caminamos con Eitel y las chicas, por sus senderos; descubriendo plantas y apuntalándoles el nombre exótico y que tan bien pronuncia Eitel en latín. Esas floras  no tienen letreros para evitar el robo de los “chorros, contentos y amargaos”,  según Discépolo
Me imaginé caminando con sombrero de copa y guantes,  con un bastón. Bastó esa ilusión para que Mary Poppins me lo dejara en un banco en forma de paraguas abandonado que completó la escena imaginaria. Me lo apropié.  Lo abrí pero no volé.
En esa especie de trance conjeturé sobre el tamaño de los carruajes, el sonido de los pasos acompasados de engalanados  caballos percherones con sus riendas sobre la arenilla de los senderos  y los pasos de una hermosa dama con su cuerpo cubierto por una liviana tela de verano. Ella lleva sombrero con velo. Su cintura podría marearme si la entornara hacia mi abrazo.  Pudiera besarla,  si me acercara su mejilla suave y podría entornarle al caracol de su oídos un bonjour madamoiselle. Si te fijas no lleva sostenes. Ellos están apunto de popularizarse y todavía no llegan al país.
El olor es despampanante en mis narices. Es de una fragancia suave y gentil.  Acaba de llover y las hojas se han lavado del espeso verano y reverdecen las perspectivas limpias  por el escaso público. Las siluetas de los troncos están dispuestas en el orden de la ordenanza y  la euritmia del siglo anterior.
EITEL me muestra aquellas especies foráneas plantadas por CLAUDIO GAY. Vemos un alcornoque. Y pensamos en Portugal, el gran productor de corcho cuyos árboles son mórbidos en la producción de corteza que tan bien se aviene al gollete de las botellas de vidrio. Malamente denostamos a los sustitutos de PVC,  que cual clones los imitan y no permiten detectar oportunamente si el vino está correcto o azumagado. Solo los hongos que impregnan un corcho del Quercus Suber son delatados  oportunamente  por los intersticios del genuino corcho, antes de agredir nuestro paladeo de sommelier.  El sello de PVC incluso puede cometer la traición de introducirse en la botella por su escaso de coheficiente de rozamiento, apocarse hacia el interior del vino y flotar acomplejadamente sobre el contenido alazano de un carmenére, como efectivamente me ocurrió al regresar de la incursión al pasado vegetal del tiempo y de la luz de la QUINTA NORMAL.

Se ven variados tipos de aves y el famoso loro argentino, un ave chillona y agresiva con las especies locales - depredadora y hermosa -  que no convive con otras especies, campea con su sonido en un abeto del que se han apropiado. Tal vez ello explique la ausencia de gorriones o tal vez estos últimos prefieren las arboledas constreñidas del centro de Santiago donde le pechan a cualquier paloma por un resto de barquillo. Porque con estos ché de plumas verdes y sonido agreste, no se la pueden.
También hay promesas de amor en el chongo de un tronco cortado de raíz. Chongo será, pero allí permanecen las raíces que deseo eternas para C y J ... esos mudos nombres de enamorados.

El invernadero es  de una estructura hermosa y es el punto negro en el recorrido. Está deteriorado porque fue renovado con los materiales “modernos” incapaces de sobrevivir doce meses y de uso frecuente en “kermeses” y “stands” y “show rooms”.

Existen Invernaderos Fríos, Temperados y Cálidos, para usos específicos (orquídeas, especies acuáticas o plantas bulbosas). Invernaderos de Multiplicación. Invernaderos para forzar la producción de árboles frutales, viñas, plantas ornamentales y los Jardines de Invierno. El de la Quinta sería de estos t tiene gran similitud con los invernaderos del Parque des Chateau de Ravelet, Cherbourg y el del jardín de Massey en Tarbes.

Los  grafiteros la han transformado en la esquelética pizarra sufriente de todas las agresiones averbales y preorales propias de  cuadrúmanos raggetoneros. No han hecho más que escupir su gargajo de aerosol  hacia la idea del connotado naturalista RUdolPH Philippi;  diseñador y constructor del jardín botánico y director de Museo Nacional de Historia Natural.
Rudolf Philippi y su hijo Friedrich,
ambos paseando por el Jardín Botánico
del Parque Quinta Normal hacia 1902
Existe la hipótesis de que Henry Meiggs lo trajo desarmado desde Francia, por su gran similitud tipológica con los invernaderos del Parque des Chateau de Ravelet, en Cherbourg y el del jardín de Massey en Tarbes. Lo anterior lo habría hecho entre 1864, fecha en que Meiggs encarga a su arquitecto Jeese L. Wetmore, el diseño y construcción del Palacio de la Quinta; y 1866, fecha en que se inaugura con una pomposa fiesta, teniendo este edificio por tanto, una antigüedad de al menos 145 años.Muchas de las cosas de la QUINTA NORMAL son patrimonio de reparaciones con bajo presupuesto,  pero lo más lamentable de todo,  es que la estructura del Jardín de Invierno esté en tan calamitosa situación. Los vándalos han roto a piedrazos el policarbonato que imitó a los originales cristales.Tal vez habría que hacer una jaula para proteger la jaula de vidrio, que a su vez protegería a la flor y nata de la botánica.  No sé porque pienso en el Nautilus de Julio Verne, en un mariposario, en Mr. Jenklin and Mr. Hyde, en los asesinatos de la calle Mourge, en el Retrato de Dorian Grey  y hasta en la película La Máquina del Tiempo y en Jane Seymour, al contemplar ese esqueleto deslavado por el sol y las aguas.

Les Grandes Serre:  
- Jardin des Plantes [1834 - 1836], Muséum  national d’Histoire naturelle de Paris. 
- Palm House [1844 - 1848], Kew Gardens, Londres.
-  Grande Rotonde  (1874 - 1876], Serres Royales de Laeken, Bruselas. 
- Palmenhaus [1880 - 1882], Schönbrunn, Viena.     y 
- Grandes Serres  lyonnaises  [1883], Jardin Botanique de Lyon, Parc de la Tête d’Or.
Así y todo sigue siendo un lugar hermoso,  para educados soñadores, crédulos e ingenuos porque hoy, al “igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches,  se ha mezclado la vida con los chorros, maquiavelos y estafaos”.

En 1875, se construyó el invernadero o el jardín de invierno, la plaza central, la laguna, la sala de Bellas Artes, las dependencias que constituyen el Museo Nacional de Historia NATURAL. Se han adicionado otras,  como el Museo de Arte Contemporáneo.

el Museo de Ciencia y Tecnología, me trajo los recuerdos de cuando lo visité con mis hijas no crecidas. Ese recuerdo es de sudores, carreras. ¡Qué difícil es acudir con niños a lugares de reflexión! Me asombra la resistencia, paciencia y resignación que tuve con ellas. Me merezco una medalla o por lo menos una certificado de adopción de los ángeles del cielo.
También están allí los Museos de la Corporación Privada para la Divulgación de la Ciencia y Tecnología, el Museo de Ciencia y Tecnología, el Museo Ferroviario de Santiago y el Museo Infantil.  
Vi una casona victoriana consumida por un incendio  que pareció ser su sede. Queda el esqueleto, lo cual me permitió analizar la estructura constructiva de ese tipo de viviendas y concluir que tiene mejores estándares que las actuales en lo que respecta confortabilidad,  opinión compartida por  la manada de roedores que se apropiaron de ella y  las torcazas de las canaletas repletas y desbordadas de nidos.
Dicen que todavía está la Facultad de Medicina, el cité Las Palmas y la Yein fonda. De ninguna de las tres pude percatarme con algún asomo de su existencia. Sin embargo salí hacia la calle de la Gruta de Lourdes y la basílica del mismo nombre, cuya curiosa arquitectura según la voz de Eitel es de Mordor. Se me hace algo medio bizantino musulmán y  pagano.
LA GRUTA y la BASILICA DE LOURDES
Mi abuela Auristela, radical de tomo y lomo de la facción de Pedro Aguirre Cerda, e ilustre profesora devota de la Virgen María que se le apareció a la señorita Bernardette,  cada vez que venía a Santiago y me subía al avión, no perdía ocasión de visitar esta réplica de la gruta original para hacer algunos pedidos.
Me cuenta que también trajo pedidos de otras preceptoras.  No sé si todas eran radicales pero son tan culpables como mi abuela,  de mis arrodillaciones.
En mi imaginación de niño me parecía que la gruta era la que era, o sea,  la de Francia,  que estaba donde debía estar; en una montaña y el agua que salía de su grifería era; bendita. Ahora que la veo hecha en  estuco de hormigón armado y con un surtidor medidor de Aguas Andinas, mi atención cruza la calle donde está la basílica de Lourdes.
Mal que mal la basílica tiene 70 metros de altura y parece una fortaleza sacada de un capítulo del Castillo de Greyscol   y  según Eitel;  de Mordor. 
Con eso huevos tipo Alien y los guardianes custodios o profetas de la escultora Lily Garafulic alrededor de la cúpula,  la basílica es interesantísima, merecedora  de cualquier inversión y hermosa como ella sola. Como ella no hay otra igual. Será por los minaretes tan musulmanes.
Para variar estaba cerrada, señal de que está en remodelación a causa de nuestra perpetua condena y peste ocasional; los terremotos.
En la laguna artificial se desplazan unos gansos y nos detenemos a ver cómo el espejo del cielo se mueve como una tela rota por la quilla y al pechazo de los gansos. 
Siempre me intrigó este lugar que conocí primero por fotos:

1.-  Mi tío Michel está de terno y corbata con unos remos sobre un bote de esta laguna. Está con su bigote rubio y su copete en el pelo como el joropo de  Elvis Presley  y seria sonrisa.
2.-Salvador Allende parado en un tosco muelle, con la laguna  sus espaldas y de pie,  tenso a disparar el obturador hacia quien lo retrata. Imaginar al prócer Allende en menesteres de ciudadano a pie, pagando entrada, buscando un baño, con dolor en sus callos; lo humaniza bastante,  a pesar de que él afirmaba ser “carne de estatua” como efectivamente ocurrió.
Desde que era un niño viajero de la lejana Punta Arenas,  la laguna me pareció sin límites y hasta posible guarida del monstruo de la Laguna Negra.  Hoy la veo pequeña,  pero en mis reflexiones y recuerdos,  es más grande, notable  y poderosa. Intensa. Lo que demuestra la relatividad de los espacios físicos en la poética.  Y en la memoria de aquellos provincianos que no la han visitado. 
Escucha lo que canta Sonia Soto:
Don Otto y don Federico
se fueron a la capital
Se fueron a andar en bote
rumbo a la Quinta Normal.
El bote tenía un hoyito
por donde el agua entró
Don Otto le hizo otro hoyito
por donde el agua salió.
Han adicionado juegos de agua - donde corren los niños -  y los chorros sorpresivos causan carcajadas en los mayores. Los niños actuales me parecen tan mesurados y correctos. Son tan,  muy finos y educados que usan paraguas para pasar bajo los arcos del agua. Qué elegantes.
Si yo fuera niño, estaría colocando el pie en el agujero por donde sale el agua o le incrustaría una piedra, para explorar hasta dónde puede ser lanzada o apuntaría el chorro con la suela de mi zapato hacia el ojo de un compinche despabilado atravesándolo con mi espada de agua como si él fuera un monstruo. Le dispararía piedras. Le pondría mi sombrero en la punta de su dibujo. Manipularía las posibilidades. Rompería las reglas del juego. Le haría morisquetas con la lengua, la bebería y la lanzaría para ganarle en la distancia del escupo. Le dispararía con el reflejo de un espejo, la besaría con la punta de mi nariz y le pondría polvos Yupy de sabor naranja y hasta le echaría una meada para vencerla en una lucha de cañerías de milico.

La cancha de tenis,  en la que los mozos que pagaban 20 centavos para ver a las señoritas Brown y Amenábar cómo disfrutaban un set de tenis con la descollante manipulación de su raquet, aún está siendo utilizada para un deporte menos fino; el Baby fútbol. Esa pichanga de cinco por lado y último gol gana.
Por los interiores de la QUINTA NORMAL pasa un sudoroso “runnig” corriendo detrás del significado de su existencia. Debo decir que la existencia le llevaba varios cuerpos de ventaja e iba “mezclá con Stavisky,  Don Bosco y  La Mignon, Don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín

A la salida,  un clásico aroma de nuestros recintos públicos;  un sangüchero de potitos los vocea por luca.
Si no fuera que ya invitamos a Eitel a disfrutar de nuestros recursos marinos en un restorán de categoría multimillonaria,  me lanzaría a la aventura de hincarle el diente a la leyenda ancestral de las veredas y el bartoleo de las calles de los recintos multitudinarios.
Total ahí mismo  y al frente,  está el Centro de Electroestimulación Funcional - ojalá que  Intestinal -  del Hospital San Juan de Dios, por si me viene un patatús. Bon apetit.
Continuaré fantaseando con ese tufaso que - más temprano que tarde - me doctorará en atleta de largo aliento por los circuitos culinarios de Santiago donde atemperaré mi circuito digestivo de proezas sin igual. Ingerirlo y vivir para contarlo.

Eitel frente al Juego de Aguas

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