La tarea...

La gente grita que quiere un futuro mejor, pero el futuro es un vacío indiferente, mientras que el pasado está lleno de vida.

Su rostro nos excita, nos irrita, nos ofende y por eso queremos destruirlo o retocarlo.

Todos quieren hacer de la memoria un laboratorio para retocar las fotografías y rescribir las biografías y la historia.

EN CAMINO – “Lo único que podíamos hacer era irnos.”



MOTHER ROAD

Mirar ese asfalto en la perspectiva es una invitación a llegar. ¿A dónde? No importa. Hay que ir aunque tenga miedo, incertidumbre y no parezca un Denis Hooper, ni monte la Capitán América de Easy Rider. La ruta es un papiro, un rollo de asfalto desplegado sobre la frontera y hacia el horizonte de las palabras que esperan. Es el espacio urgente para explorar la poca rebeldía que me queda y que me sobra. Hay que gastarla hasta las últimas. No es un trayecto, es el _ largo lugar_ elegido para hacer las cosas al modo de los que pueden ganar un poco más y estar en vida. Será vivir en el traslado, nuestro viaje interior, más largo que cualquier panamericana. El destino será el lugar que dijo Forrest Gump; "Hasta aquí no más llego" y el punto de partida; este dedo alzado.
El trazado  de la ruta madre fue asomando en tiempos de crisis, la de los 20’ y la de los 30’, cuando los granjeros con sus cuervos y espantajos emigraron antes que las tormentas de arena y polvo cubrieran sus cuerpos desnutridos y llenaran de tos el pulmón seco de sus blues de inanición. Mientras el tipo del taller cambia el neumático de mi Plymouth, escribo mentalmente mi película en la gasolinera abandonada y bebo una Pepsi Cola. Del wurlitzer pulso la tecla Blue Cheer - Route 66. Mis antebrazos se pegan en la mesa, chorrean sudor y se resbalan. El hielo flota redondeándose. Ya quedan tan pocas burbujas que parecen el tecleo final sobre un rollo de papel tan largo como esa lengua tour de Jack Kerouac.

Jack está en camino. Resuenan los neumáticos dobles de viejos camiones que cruzan ardiendo lentamente negros como si el diablo fuera sobre ruedas. Son neumáticos girando, rodando como perfectos y silenciosos rollos de pavor. Los he visto en carreteras abandonadas con sus cargas, en noches de Christine con su ronroneo en el motor terror y en el centro de la ciudad de Taxi Driver sobre mojados pavimentos con obscenos pasajeros, en los subterráneos de un mall japonés estacionados huyendo del Godsila y en mil películas de la matiné también se han visto esos camiones con salario del miedo. El Plymouth no tiene arreglo. Lo abandono.
Hago dedo y subo atrás sin itinerario. El punto de fuga de la perspectiva en ruta me succiona. Las ruedas son un rollo, un anillo bajo el cual se estira el camino sobre el que viaja este embustero y el ladrón de autos que no se llama Jack. El cielo pasa. (21 de julio de 1947- Iowa) En un cuarto de hotel empapado de fantasmas de mala muerte dice en una viga: <Jack Kerouac - 25 años> Ese tallado con un cortaplumas pudo estar en un epitafio, pero está medio a medio de su primer cruce del país sin nombre; los Estados Unidos de Norteamérica; un negocio para ricos y patria de conspiradores. "En la línea que divide el Este de mi juventud y el Oeste de mi futuro". Insomne y cargado de lírica y desgarrada visión del mentiroso sueño americano en viaje,   anota en su libreta, un hábito que también comparto: _ "No seré nada en este mundo a menos que haga lo que quiero. No planeo, lo hago." _ Es el mandamiento a los Beat:  Ginsberg y Burroughs, a Diane di Prima y Ruth Weiss, antes que los anticomunistas los motejaran de beatnick´s  y a las mujeres les dejaran los sesos cocinados a punto de electroshock, para ver si algo vuela sobre el nido del cuco y así quitarles esa histeria por la libertad y los derechos ciudadanos. Quisieron dejarlas en la berma.
El rollo de Kerouac es como el hilo de sangre que corre por el filo abollado de la Tizona del Cid en su propia ruta,  o el viaje de Bonnie and Clyde, o la peregrinación en 80 días al Área 51 - territorio de aterrizaje preferido por extraterrestres y destino de ufólogos conspiranoicos.  Se subasta el rulo en mucho más de dos palos verdes. En vida no le dieron ni un centavo. Se subasta todo el espacio,  el _ largo  lugar _ de la paranoica imaginería gringa. El rollo mide 40 metros de largo. En 40 metros cabe una novela y cabe toda la imaginería obsesiva que tengo de los gringos con La muerte en los talones, Easy Rider, Thelma y Louise volando en el Gran Cañon,  Las Vegas con su Elvis, Los Ángeles y Charlton Heston entre los simios (¡Lo hicieron, los malditos lo hicieron!) Utah con mormones y Santa Fé con los mexicas, en pueblos perdidos con marcianos, sicóticos moteles, en cañadas de correcaminos y coyotes con su show de Looney Tunes,  en la pequeña iglesia de la boda de Kill Bill, allí donde ocurrió la masacre y antes de encontrar alguna subterránea base militar con sus explosiones de neutrones y más y mucho más le cabe.
Fueron ni más ni menos que 4.000 kilómetros recorridos los de Jack Kerouac, o sea, un metro de rollo por cada cien kilómetros de ruta. Una biblia larga tallada sobre la historia del asfalto de la Mother Route, la ruta 66, tipeada y no escrita - como gustó decir a Truman Capote - en ese horizonte interminable de gasolineras abandonadas y señales camineras oxidadas,  en ese cielo extenso de nubes interminables y perspectivas hacia ningún lugar. El _ largo lugar _   lugar de nadie.

La ruta se entregó al olvido en 1985, cuando los computadores aún no se ponían amarillos. Fue descatalogada de la Red de Rutas de esos Estados Unidos del norte, tal como ocurrirá con nuestros nichos, con nosotros. Cuando no quede ni la huella mínima de nuestro archivo personal en ese país para viejos y supuestos inmortales del osario y cuando el que pase escupa el suelo y siga su camino.



















LA REINA VICTORIA


Al recorrer el Museo Antropológico de Hanga Roa, me encontré con esta foto; un pimpollo y con este nombre: VICTORIA RAPAHANGO. ¿La Abuela Victoria?

Una dama afable me tuteaba con inmensa simpatía y encendía un cigarrillo con la brasa que quedaba del anterior. Fumaba ¡Claro que sí! Se llamaba Victoria Rapahango Tepuko. Le decíamos la Abuela Victoria. Tendría unos 60 años allá por 1965 y fue la primera persona que le escuche decir "el continente" refiriéndose a Chile. 

La Abuela Victoria evocaba un aire de gitana. Tenía una especie de blandura en el trato que la hacía cercana y permeable. Y ese tuteo inmediato, desenfadado, que aplicó al conocerme; me fusionó con ella.

Yo no sabía que recién en 1966 los pascuenses fueron considerados ciudadanos chilenos, ni que sus vicisitudes me eran contemporáneas, ni que debían cumplir el "lunes fiscal" (trabajo gratuito para la Armada) ¡Qué vergüenza para el país!

Fui asiduo visitante de la casa de la Abuela Victoria y su familia en Quilpué - porque era la primera familia del barrio con televisor y cada lunes veíamos El Show de Dean Martin, Los Picapiedras. Tenían TV porque en ese tiempo la isla estaba ocupada por una base yankee, dicen que era para rastrear satélites. Con la presencia de los militares norteamericanos, en la isla comenzó a circular el dólar y a nacer niños de ojos azules. 

De cada viaje a la isla - y fueron bastantes - la abuela Victoria nos traían regalos y sabrosas ananás Yo le decía "viejita pascuera". No se reía mucho pero se le achinaban los ojos. Mi dormitorio siempre tuvo conchuelas (pi pi) y corales. 

Con los Ahoa- Rapahango aprendí a pronunciar - exhalar - correctamente la letra H, en la palabra Tahíti. Hasta antes de ellos y como la letra H era muda, yo pronunciaba Taití. Lo aprendí porque la Abuela Victoria tenía fijación con Tahíti. Fue a inscribir un mapa de subdivisión de Rapa Nui con las.parcelas que les correspondían a los clanes; la tenencia de la tierra.

La Abuela Victoria se reunía en Quilpué con una dama bellísima que siempre portaba una guitarra; se llamaba Margot Loyola. Las dos cantaban - conversando.

En los años 30' la Abuela Victoria fue uno de los pocos rapa nui que usó zapatos en Isla de Pascua. Leía, escribía, hablaba inglés por Edmund y español gracias a Corina; una chilena que vivía en su casa. 

Henry Percival Edmunds había llegado en 1906 como empleado de la Sociedad Explotadora de Isla de Pascua (Williamson & Balfour), y en 1914 era el "único hombre blanco" asentado en el lugar y la hizo su mujer durante 16 años.

Yo creo que además de dulce y orgullosa, era sabia porque recuerdo un par de frase de ella y que ahora, me hace sentido: 
-“Lo tuyo es mío y lo mío es tuyo” y “Nadie se casa con el amor de su vida, se casa con lo que ocurre”. 

Digan lo que digan, la Abuela Victoria fue mi amiga. La amistad que puede haber entre un niño de 14 años y una señora de 60 que todas las tardes se sentaba en cuclillas sobre la escalón del patio de nuestra cocina para conversar y fumar.

Un entendido antropólogo belga escribió: "" Victoria es un descendiente de la tribu "real" de Miru, es dulce y orgullosa al mismo tiempo. Victoria impone respeto. Tiene aire de gran dama..."". 

Murió el 79’. Para aquel entonces yo estaba en la universidad y perdí conexión con ella y su familia. Después de los 90’ - cuando empezaron los reencuentros - Volví a ver a sus nietas y sobrina; María Huke. Al reencontrarnos con María, volvió su sonrisa generosa, sus ojos achinados, su franco afecto ¡Qué etapa maravillosa viví con ellos!

Hoy, al pisar la isla, me encuentro con el alma de todos ellos y esta brisa húmeda que me acompaña, pareciera abrazarme largamente, como lo haría un familiar y como lo hacen los amigos de la infancia en un reencuentro.

- ¡ Hey Ivi ! ¿Qué haces aquí en el museo?

No me preguntes cómo, pero cuido y venero un Torimiro plantado en mi casa. Le llamo; Abuela Victoria.

DUNA (nuestro futuro seco) y JODOROWSKY


Creo que este hermoso dibujo es de MOEBIUS, sería entonces un chispazo de la leyenda perdida de la ciencia ficción. Observa; no hay un solo árbol. Es nuestro futuro seco.

Los Altísimos de HUGO CORREA - pionero de la ciencia ficción en Chile - fue mi lectura obligada en tiempos del “boom” latinoamericano, por porfía de un profesor contracíclico. Lo conocen pocos, aunque su obra está traducida a cinco idiomas. 

A partir de allí me largué en una maratón de lectura-alucinaciones con el más poeta de todos; RAY BRADBURY (Crónicas marcianas),  con George Orwel; 1984, que dio origen al adjetivo “orwelliano” utilizado en referencia al universo totalitarista y que hoy padecemos como neoliberalismo, con El Mundo Feliz de ALDOUS HUXLEY, el mundo que hoy vivimos. . . con FRANK HERBERT y su novela Duna, nuestro futuro seco. cuya adaptación cinematográfica se la plagiaron sin rubor a Alejandro Jodorowsky; francés, nacido judío en Tocopilla; Chile.


En 1973 compraron los derechos cinematográficos de la novela Duna y se optó por un director de cine llamado Alejandro Jodorosky.

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H.R. Giger 


















Así pues, Jodorowsky comenzó a buscar a su equipo creativo. No solo buscaba artistas sino “guerreros espirituales” que se conectaran con el alma de su proyecto. Encontró un equipo de envidia: Moebius, Chris Foss y a un joven H.R Giger, autor de la criatura de Alien. La lista de actores era notable: Salvador Dalí, Orson Welles, Gloria Swanson, David Carradine, Mick Jagger, Amanda Lear. La música sería del grupo Pinck Floyd, Magma y el compositor alemán Karlheinz Stockhausen, eminencia en música electrocústica, aleatoria y composición serial. 


Cinco años completos dedicaron Jodorowsky y Moebius a desarrollar y plasmar el concepto de Duna en 3000 dibujos fuera de serie, eso que llaman story boards y que condensan diálogos, tomas, posiciones de cámara y locura. Crearon conceptos, criaturas y escenarios para el horror seminal de la ciencia ficción.
La cantidad de personajes y de mundos creados fue tan prolífica que están replicado en otras películas y son tan nítidas,  que el plagio es evidente. La película no se hizo por miedo a la monumentalidad.
Jean "Moebius" Giraud - Unseen Dune: Si los editores de En busca del Tiempo Perdido hubieran sido ejecutivos del cine, jamás se habría publicado la obra maestra de Marcel Proust. No se atrevieron a sus probables 14 horas de proyección. Los ejecutivos no estaban calificados para juzgar ese material.

Años después realizarían una versión menor dirigida por David Lynch, quien produjo el bodrio conocido. 

La imaginería de muchas películas de ciencia ficción - Alien, Star Wars, Terminator, Depredador - salio de un chispazo de esa leyenda perdida de la ciencia ficción. El cine de ciencia ficción no volvio a ser el mismo. 

Duna de Jodorosky, debe ser uno de los juegos más locos y malvados de la historia de Hollywood y el primer intento serio de adaptar la ópera espacial mesiánica de Frank Herbert.
Esta locura está documentada en JODOROWSKY'S DUNE. Hay que verla.

Jodorowsky es un prodigio asombroso, un poco desacreditado por eso de la sicomagia y los incrédulos de siempre. Pero dígame usted: ¿Qué sería de nuestra vida, de la existencia misma, sin la magia? 
Alejandro Jodorowsky, el hombre que pudo haber cambiado el rumbo de la ciencia ficción
Jean Giraud yAlejandro Jodorowsky 

Adelante; vela.

https://www.youtube.com/watch?v=hjB3x3XK7vA&t=221s

http://prodavinci.com/2014/11/20/artes/33-dune-de-jodorowsky-la-pelicula-que-nunca-fue-por-albinson-linares/

Kristin Scott Thomas





Por Avenida Operá, subo su levísima pendiente hacia el edificio que nombra la avenida. Voy hacia mi hotel recogiendo detalles de muros, pavimentos y gente que deambula distraída o con la mente fija en el punto de llegada. 

Viene hacia mí una dama con un amplio abrigo negro. Abierto flamea,  enmarcando su cuerpo. Es una mujer madura y de estatura bajo mis ojos, a pesar de sus altos tacones de zapatos negros. Delgadísima, frágil, su melena es oscura y lisa y corta, como casi todas las mujeres de su edad, su frente amplia y redonda, sus ojos verdes desnudan una mirada intensa y tímida. Nada parecido a la bronceada actriz de El Paciente Inglés, pero es ella; la protagonista; Kristin Scott Thomas. Pasa. No lo puedo creer.

Cierro los ojos para sentir su aroma, pero el viento borra toda huella y sólo me queda su brisa en la mejilla y la imagen -  la del cine ahora -  apretada por la pasión contra un muro de barro en El Cairo  antes de viajar, ya muerta, en el monomotor con su bufanda al viento de un  cielo sin nubes y atravesando un desierto interminable, donde nadie querría morir.

Ella, protagonista ahora de mi cortometraje, es una ciudadana más; tal vez de compras de carteras Louis Vuitton o souvenires, que pasa a mi lado en un día cualquiera por una avenida de París. 5 de Mayo del 2011 a la hora del crepúsculo, cuando no imaginas encontrar de sopetón su largo y delgado cuello y esos ojos melancólicos. 

La convexidad del cuello de Kristin Scott Thomas, bautizada como El Bósforo de Almasy, es un símbolo de erotismo refinado y lo es - doy fe - del cual muy pocas damas pueden presumir.

Me doy vuelta para mantener ese segundo en que la reconocí, pero ya está a más de diez metros. Lo suficiente como para no alcanzar a pronunciar palabras y perderse para siempre en la multitud distraída en vanidades y cansancio. Sus tobillos eran delgados y su paso seguro.

Las mujeres de espalda son todas iguales a menos que de ellas tengas una historia que contar, por leve y fugaz que sea. Ese amplio abrigo negro en la multitud, sobre el que se balanceó una corta melena oscura lo reconoceré siempre.

Con el tiempo se agigantará el instante, lo sé; lo cual demuestra lo inasible e inconmensurable del tiempo en la palabra fugaz.

EL HONDERO ENTUSIASTA



David ; Gian Lorenzo Bernini Galante.
La despedida del viaje de Germán convocó a las amistades más profundas e íntimas. En sus pláticas asomaron las evocaciones de nuestros primeros días. Por supuesto; las travesuras y benignas maldades ocuparon el primer lugar. 
Como una trenza de recuerdos, un aluvión de memoria surgió desbocado. Eso produce intensos silencios en las conversaciones pues caen como una demolición, los escombros de todo lo aprendido. Quedamos en veremos. 
De cosas aprendidas están nuestros espacios interiores. Aprendimos a trenzar los cordones de cáñamo a lo largo del patio de la casa. Las hicimos con Jorge "Choche"  Astudillo. A la primera trenza se sumaba la segunda y la tercera para hacer la honda. Una muy parecida a la que usó David contra Goliat. 
Aprendimos a utilizarlas haciéndolas girar con nuestros brazos que eran dos aspas locas remolineando con un suave zumbido sobre nuestras cabezas. 
Éramos guerreros desnudos en el bosque, ligeros y febriles honderos para abatir trenes, álamos y aviones hasta donde alcanzara el deseo de las piedras. Éramos David y estábamos al pie de las murallas de nuestra adolescencia, desafiantes para derrumbarlas. Podíamos correr hacia la muerte sin miedo y ni sabíamos lo que era el amor. Pero cada vez que la piedra daba un giro - zumbando – en verdad cantaba palabras futuras:

Amándote.
Soñándote.
Moriré.

Después de una vida supimos que ese canto de las hondas girando sobre nuestras cabezas, era del hondero entusiasta Juan Mayta cantando en quechua. Cada vez que su brigada de honderos atacaba a los españoles en tiempos muy posteriores al rey David y casi contemporáneo al David de Donatello,  ella cantaba a coro:

Amándote.
Soñándote.
Moriré.

Dice Galeano que Juan Mayta murió de un balazo español en las serranías de lo que aún no se conocía como Bolivia. Y Donatello dice ufano lo que gozó David a la muerte de Goliat.    Está la Biblia, Bernini, Neruda y Miguel Ángel Buonarroti glorificando un David de 5 toneladas.  Pero es Galeano - con palabras - quien mejor cuenta lo que dicen los honderos entusiastas.

Hemos vistos demasiados entusiastas lanzando las primeras piedras pero ningún hondero con el oído en su corazón escuchando el zumbido que sobre sus cabezas canta:

Amándote.
Soñándote.
Moriré.

EL MEJOR AMIGO - Stand by me


El mejor amigo de la vida es el de la infancia. Ese con el que aprendiste a jugar fútbol porque tenía una pelota de cuero con un bladi - ¡ anda a cabecear esa pelota mojada!


Avda. Colón c/ Lautaro Navarro - Punta Arenas



El que te acompañó en los inventos; como llenar un bombín con cabezas de fósforos, construir una rampa de arena y hacerlo volar hasta los cielos, cruzando el río. Desafío a quien pudiere cruzar - de un disparo -  el río de Las Minas con ese artilugio.

Ese amigo con el que aprendiste a cazar pájaros y pescar sardinas en el muelle Prat, fabricar resorteras con los neumáticos de las bicicletas. Poner barras de las españoletas a los patines de tu trineo y clavos con filo para hincar los testimonios en el hielo y volar en la laguna de patinar; llamada Pudeto como el regimiento.

Hiciste pandillas y te trenzaste a trompadas. Perdiste alpiste en el combate con bolas de nieve pero ganaste en la Hachita y Cuarta. Y en la Troya tenías la mejor bolita de cristal; amuleto y talismán de todos los combates futuros.
Griffith y Paret - Parodia
Con él te calzaste los hediondos guantes de boxeo del Club y todo para imitar a Emile Griffith, el campeón que mató de un uppercut al cubano Kid Paret en el asalto 12°.

Ese amigo instruido en las apuestas del Club Hípico apostando a placé donde corrían ocho caballos en el barro y donde el tío Eduardo era el presidente del Club que bajaba a premiar a los pingos y sus jinetes. 

- Apuesta a la segura Rubencito
                                                              Apostar a la segura sería tu conducta de vida.
Edita - Quela y Rubén con Rubio

En ese verano del 61' ;  27° Celsius a la sombra, chapoteaste en las olas minúsculas del Estrecho de Magallanes con las chicas y Rubio, el perro que no debe faltar en una pandilla del barrio. 


Con ellos demarcaste tu territorio de dominio de la austral ciudad, el de la pandilla,   cuyos límites eran la Avda. España, Avda. Independencia, Sarmiento, Caupolicán y el mar del estrecho.  El patio era el río y el corazón la Plaza Sampaio. 


Pob. 18 de Septiembre - Río de La Mano
Se abandonaba la comarca de los juegos - con incertidumbre - para explorar en los juegos del Parque María Behety, el espesor del hielo en la laguna de patinar, el río de la Mano, el caserío Playa Norte y la población Williams donde tu primo Vladi; El Pulga Mimica, relataba los partidos de fútbol de la serie menores. Acudía sin faltar,  tu abuelo, con su camisa almidonada y su prusiano estilo a celebrar tanta palabrería.


LA COLADA 
También abandonaste la comarca para ir en busca de las fresas, los asados, las ebriedades de los mayores, la ventolera del palo de la ropa y el limpio horizonte de la pampa. Esas expediciones eran como las de ese Shackleton, que si no fuera por Luis Pardo Villalobos y cuando ningún país daba un cinco por los náufragos,  decidió cumplir - a riesgo de su escampavía y de su vida -  con un deber humanitario. Ni sabríamos como el Endurance se murió en los hielos si no fuera por el Piloto Pardo. Y los ingleses ni siquiera lo mencionan.

Y siempre estaba la posibilidad de encontrar algún tesoro como el de Cambiaso.  Por algo en las aguas del río de Las Minas aleteaban los destellos de la escarcha de oro que se asentaba en la arena de las orillas; el oropel ¡ Cómo no iba a aparecer una pepa !

Compartir los cumpleaños y las hostias de Don Bosco. Jugar basquetbol en las veredas marcando un círculo en los postes de luz, como un aro para jugar iluminado hasta la medianoche,  que en el Punta Arenas del verano es como que recién atardeciera. El mejor amigo es ese al que nunca lo llama la mamá.

El Territorio de la infancia.
Para qué estamos con cosas; la mejor infancia se vive en la Punta Arenas, Magallanes -  La Patagonia.

Mendigaste con él  unas monedas y te sentaste por primera vez en una fuente de soda como lo hacían los muchachos mayores peinados a la gomina y probaste una hallulla con chorizo molido - choripán que le dicen - con una gaseosa de papaya de la Fábrica La Pradera. Un local que todavía subsiste y lo llaman la picada de Chile; el Kiosko Roca.
Diligencia en la Plaza de Armas - Punta Arenas
Te molestaba pagar por esa bebida porque eras amigo  y compinche del Tollo Viskupovic, el hijo del dueño de la fábrica (Avda. Colón 850) con quien eras vecino (Avda. Colon 866) y robaban las botellas apiladas junto a tu carbonera para revenderlas al portero de la fábrica, quien las volvía a poner donde las habías sacado. Hicieron tres veces la vuelta y se fueron -  con el dinero recaudado - a ver una de vaqueros en el continuado del Politeama, que pasaban una de Alan Ladd, con la serial de Flash Gordon y sus amigos del planeta Mongo.



Te haces bombero abanderado y rajas - contra todos los gritos de las madres - al llamado de la sirena a las dos de la mañana,  para apagar un incendio y que son tan abundantes y flamean de lo lindo en Punta Arenas. No importa que los bomberos no te dejen subir al carro, porque llegarías en bicicleta haciendo sonar tu campanilla y con el casco de bombero puesto; el de la Bomba Chile. La N° 2.  Te premiarán con el primer diploma de tu vida,  el más importante; el premio a la constancia. El tiempo ya borró las firmas y tu nombre con esa hermosa caligrafía.
Ese compañero primo con el que aprendiste a tocar la trompeta, disparar postones con un Winchister de repetición de aire comprimido    ¡Cómo quedó de abollada esa puerta de la Escuela Técnica Femenina!   Cuarenta años después volviste a esos lugares y fuiste a mirar los picotones  en la puerta. Tenía varias capas de pintura,  pero allí estaban esos picotones, prueba evidente que nada era cuento,  ni fantasía.


Era el mejor, con él hiciste figuritas de alambre forrado con colores y robados al taller de la esquina, el de los Mancilla (Magallanes 967 / Ecuatoriana).
Aprendiste a desmontar tu bicicleta con pedales de chavetas, rodamientos y frenos de varilla. Trabajaste de ayudante de panadero y repartidor de canastos que te duplicaban en peso.

Ese con el que te sacaste las costras de las rodillas hasta sangrar de nuevo, solo para medir el dolor y chocar los pulgares ensangrentados para jurar la hermandad.  Con él coleccionaste cajetillas de cigarrillos; Cabañas, Monarch, Ópera, Hilton, Philip Morris, Chesterfield, Parlamient, para cambiarlas por las Selecciones Escolares, Patoruzú y por un verde tomo de El Tesoro de la Juventud con la historia de Lawrence de Arabia.

Ese amigo de la vida con el que siempre se cuenta cuando uno quiere salir a jugar.
Su nombre era Selmo Sepúlveda Álvarez; PEPO para los amigos.
Vista Aérea del Centro de Punta Arenas

Los amigos fueron:
" " ; Los hermanos Bahamondes allí en la Mexicana, los hermanos Angulo; ella y él. Los hermanitos Munizaga, los hermanos Montoya, Lora Álvarez y su hermano. La Malena Jacksic, Marcos Pastelero, Juanito Buratovic, Lucho San Martín, Lucho Rodríguez, Víctor Hugo Muñoz, Nano Yuran; Gjuranovic, Tollo Biskupovic, Ernesto Leal, Quique Holub, Pepe Sarmiento, Tier Valenzuela, Alejandro "Ito" Cvitanic, Pedrito Jadrevic, la Quela, la Patty, el Gabriel, la Marcela, la Dita, Pepo y Lalo y seguramente algún otro que se me escapa. Benditos sean esos recuerdos. Voy a guardar esta foto, no la tenía. 
Y gracias Rubén, por este lindo homenaje a la amistad sincera y eterna. " " (Gabriel Sepúlveda Álvarez)
Gabriel Sepulveda
Es el hermano mayor de PEPO. Además de una memoria prodigiosa, tiene un radio; COLÉRICOS.
Lo mirábamos en su chaqueta azul con botones dorados, esas que están nuevamente de moda, usaba corbata y silbaba las canciones de Paul Anka y The Platters. Era muy pije para nosotros, los que usábamos pantalones cortos con suspensores y medias que se las comían los zapatos. Bototos que alguna vez sequé en la estufa de su "abuela Antonia" - mi bisabuela - y se tostaron hasta quedar tiesos. Era la nieve la que los mojaba. . . y eso que los untaba con grasa y después les tiraba un gran escupo para sacarles brillo deslumbrante y nuevo.
. . .
¡ Vengan esos cinco !

A QUÉ HUELEN LOS LOCOS



Quien camina en la calzada y contra el tránsito de la calle Bories de Punta Arenas - con uniforme dado de baja - es Pan Duro. Un magallánico que se precie de tal, lo sabe. 
Caminaba a gran velocidad y enfadado; un verdadero energúmeno. Para no olvidar esa palabra hay que conocer un sujeto que encarne el personaje con ese traje verbal. 
Dicen que daba miedo. A mí, una gran curiosidad el escucharlo proferir gritos mascullados con el cuello enrojecido por los sonidos del averno. Como toda marcha, desfilaba oliendo al polvo de las calles.
Miedo da el flautista de la calle Valparaíso de Viña del Mar con su flauta tocando un invento musical de un pensamiento incomprensible. Más parece la muerte misma que el tímido y dulce personaje que se cubre con el atuendo teatral construyendo un mito.

Qué distinta era la Loca Alicia. 
Alicia almorzaba cada jueves en la mampara de mi casa, una cazuela de cordero con luche y radiantes papas que humeaban. Sus ojos seguían las volutas del vapor y nunca se cruzaron con los míos. Me caía bien, pues a pesar de mendigar unas migajas, usaba su propia cuchara, dos abrigos y unas servilletas de papel amarillo con aroma de manzanas. 

La Loca Alicia olía a manzanas, a Frutos del País. Con ese nombre se etiquetaban las cajas de frutas que venían a la nevada Punta Arenas, impregnadas con olores y cuyo contenido se envolvía - manzana por manzana - con un papel amarillo que Alicia usaba como perfumadas servilletas, inundando la mampara con olores de verano y primavera del centro de país.



"Los locos" - Roque Dalton

A los locos no nos quedan bien los nombres.

Los demás seres
llevan sus nombres como vestidos nuevos,
los balbucean al fundar amigos,
los hacen imprimir en tarjetitas blancas
que luego van de mano en mano
con la alegría de las cosas simples.




Y qué alegría muestran los Alfredos, los Antonios,
los pobres Juanes y los taciturnos Sergios,
los Alejandros con olor a mar!

Todos extienden, desde la misma garganta con que cantan
sus nombres envidiables como banderas bélicas,
tus nombres que se quedan en la tierra sonando
aunque ellos con sus huesos se vayan a la sombra.

Pero los locos, ay señor, los locos
que de tanto olvidar nos asfixiamos,
los pobres locos que hasta la risa confundimos
y a quienes la alegría se nos llena de lágrimas,
cómo vamos a andar con los nombres a rastras,
cuidándolos,
puliéndolos como mínimos animales de plata,
viendo con estos ojos que ni el sueño somete
que no se pierdan entre el polvo que nos halaga y odia?

Los locos no podemos anhelar que nos nombren
pero también lo olvidaremos.

EL DAVID DE DONATELLO

Este es el David de Donatello, poniendo su pie encima de la cabeza de Goliat, con postura victoriosa. Año 1440.
Miré por más 30 minutos esta obra, que se me apareció de pronto, en una sala del segundo piso del palacio de Bargello. 
Lógico es que sea una replica y no el original. Alguien me habría llamado la atención. Es probable que diera un espectáculo de curiosidad, por mi deseo de explorarla o que el guardia morbosamente se apiadara mi ridícula exhibición y me dejara hacer.
Sé que el placer de mirar no muta nada porque a veces es plano y vacío, pero no aquí.
Sé que el acercamiento sensorial a la escultura, recurriendo al sentido del tacto, es lo mejor para el conocimiento de una obra. 
El tacto posibilita un placer estético y un conocimiento diferente al proporcionado por la vista.
El tacto es el sentido para el cual está hecha la escultura. Lo otro son verdades discursivas o pamplinas de eruditos.
Así es que aprovechándome de esa ventajosa situación,  hice lo que se debe hacer con toda escultura; tocarla, rozarla, humedecerla con el aliento como si fueras a besarla. Y como ésta es vieja y de bronce; oler esos 158 centímetros de vulnerabilidad lisa y pulida.
Es de un pronunciado contrapposto provocado por la postura de David, en lo referente al pie encima de la cabeza de Goliat, y la rodilla izquierda, por lo tanto, más adelantada.  Movimiento de origen clásico que rompe la ley de frontalidad, al hacer descansar el peso del cuerpo sobre una sola pierna y parada que usan las lectoras del tiempo en televisión, para resaltar la curva de sus glúteos ¡qué me gusta esa palabra! ...Y que una vez se la vi a Ludgarda, por lo que le agradezco esa pose de escultura,  que no se olvida cuando generosamente se gratifica  a los amigos por el solo placer de regalar.
Es un desnudo aparentemente masculino. Como símbolo de la belleza va calzado con sandalias y con sombrero en un cierto amaneramiento de las formas.
La piel tiene un rematado pulido y suave. ¡Por Dios que está fría! 600 años de frío. 
Conocí esta escultura desde mis enseñanzas escolares pero en ninguna reproducción o imagen vi lo que descubro ahora.
Comienzo a observar toques de sutil y gran sensualidad.
El rostro de David, que tiene una bella y serena expresividad, tiene algo de brutalidad animal. Debe ser porque la nariz sale recta desde la frente y no tiene esa concavidad que da al rostro una forma que leemos como inteligencia. Me parece de bajo coeficiente intelectual, si es que alguna vez hubo un modelo.
Los labios tienen una leve sonrisa de satisfacción que corona la postura presuntuosa de David. Al fin y al cabo la victoria sobre Goliat es una hazaña.
El pie que está sobre la cabeza de Goliat tiene entre sus dedos los ensortijados pelos del gigante y parecieran deslizarse entre ellos. ¡Eso es muy erótico!
En el torso de David, hay una musculatura poco desarrollada, infantil en cierto modo y tiene pequeños senos de niñA preadolescente. 
Las nalgas también tienen una redondez parvularia y femenina. Hay que imaginárselas con colaless.
Me alejo sorprendido de la escultura, por este aire femenino sin desarrollo. Sus pecho no son músculos pectorales, son incipientes senos. ¡quéambiguo es todo esto!
Creo que es una niña el David de Donatello, así le ponga un pene entre las piernas.
Si lo miras de perfil descubrirás que el balance de las curvas de las nalgas y el vientre curvado hacia delante y hacia arriba, es la forma de lo que conocemos como “lolitas”, virginales niñas adolescentes. 
Nada hay de niñO en esa visión. ¿Y si Donatello estaba enamorado de su modelo?

Sus dedos sostienen una espada que no podrían levantar esos delgados brazos, La espada es de Goliat y tan larga como para escribir en ella un tremendo texto que traduzco:

A los que valientemente lucharon por la madre patria, los dioses darán su ayuda incluso ante los más terribles enemigos.


En la otra mano empuña la piedra correcta. Quienes hemos usado la técnica del lanzamiento con honda – no resortera – sabemos que ese es el tamaño correcto como para derribar a un enemigo sin importar su tamaño. 
Pero ningún hombre apoyará su mano así contra su cadera. Es una mujer.
¿No os conté que en mi vida bandolera me acercaba a los aeródromos y lanzaba rocas con mi honda para derribar a mi GOLIATH volador. 
Más de alguna vez sentí el hueco golpe de un peñascazo en el vientre de los aeroplanos del aeródromo El Belloto. ¡ Sí; yo era el maldito que intentaba derribarlos !
¿Qué tiene de sensual y erótico esta escultura? 
El casco de la cabeza de Goliat tiene dos inmensas alas, una de ellas sube por la entrepierna del David. Si nunca has tenido la sensación de una pluma en la entrepierna, no sabes lo que es la sensualidad, el erotismo ni la lubricidad. Pide que te acarícien la entrepierna con una pluma de pavo real.

Héme aquí parado, en Florencia, Palacio Bargello donde se me ha expresado la historia; la que me interesa, preguntándome qué siente un italiano originario, ante la invasión, no de los turistas, que sí son odiosos al menos vienen a admirarla, sino de aquellos que han venido a quedarse y vivir de su país.

TORNA A SORRENTO, CARUSO (Lucio Dalla)


Grand Hotel Excelsior Vittoria. Donde Caruso vivió los dos últimos meses de su vida Visto desde la Marina Piccola.









He guardado durante demasiado tiempo mis recuerdos de Sorrento, las fotografías, demasiado. Las sensaciones capturadas se vuelven opacas, la imaginación accede a esos rincones y pone invenciones. Me decía; algún día podré contar algo extraordinario de este lugar. Su magía es tal, que obligadamente debe tener historias, pero ahora no conozco ninguna,  no me ocurrió nada digno de contar. ¡Qué puedo decir.  Pero ha llegado el momento.
Sorrento es una ciudad sobre el acantilado del golfo de Nápoles, en la costa amalfitiana. Al llegar se ven los tres edificios del Gran Hotel Excelsior Vittoria.  Creí que solo uno de ellos era el hotel y en algún balcón debió asomarse el tenor de todos los tiempos; Enrico Caruso, pero cuál? Tengo muchas fotos de sus balcones y aún no adivino dónde Caruso contempló este mar.
A pocos pasos de la plaza principal existe un profundo y estrecho desfiladero de 30 y más metros en vertical caida.  Creí que era un parque abandonado a la vegetación, pero eran viejas construcciones de piedra - de varios pisos - cubiertas de vegetación y muy húmedas, que podía observar desde los baluastradas a vuelo de pájaro, era el famoso Valle de los Molinos. Son de misterio las impresiones que pruducen al observar algo tan peculiar. Modifican la percepción del espacio urbano de forma significativa y te llenan de incognitas. Habrá que investigar, preguntarle a un paisano.
Es una bellísima ciudad Sorrento, con calles cargada de limones y naranjas que en primavera desprenden un embriagador perfume de flores, Con los limones se elabora el famoso limoncello.  (Ya me lo tomé y no es tan bueno como dicen). 
No se trata de un limón cualquiera, sino de un limón grande y oloroso. No me van a creer; los que ví a distancia, los confundí con melones.
¿Serán de aquí esas masitas rellenas con ricotta que llamamos sorrentinos y que se adoban con pesto?   No vi ni uno.   ¡En  Italia no saben lo que son!   ¡Esos raviolis grandes y rellenos con mozzarella, ricotta y nueces no los conocen!    Entonces está claro, el nombre debió inventarse por este lado del mundo en un restaurante llamado... Sorrento.  Seguro argentino. Bachichas, no sabeís lo que os estáis perdiendo.
Debes pasar por Sorrento si quieres ir a Pompeya y antes de eso, almorzar temprano con un buen vino toscano y cuidar que tus compañeros de mesa, no sean argentinos del tipo que le ponen agua mineral al vino. Pero eran amables personas y adorablemente gentiles, matrimonio experto en mi debilidad; los helados y los hice mis camaradas para la jornada del día.
Supuse - y bien - que por allí se entonó Torna a Sorrento, que se filmaron películas en sus entornos; Vittorio de Sica-Gina Lollobrigida: Pan, Amor y Fantasía. Anna Maganni-Visconti; Bellíssima. Pensé en Caruso y en la canción Caruso de Lucio Dalla.

No fue en la Plaza Tassio ni en sus calles con naranjos, ni en el profundo y misterioso Valle de los Molinos,  sino en la primera imágen de Sorrento que asomó a mis ojos;   el Gran Hotel Excelsior Vittoria - la imágen de la primera foto - donde surgió la historia, mito, leyenda, mentira ¡Qué importa, la intuición no falla!
Según cuentan, Lucio decide dar un paseo en su barco, rumbo a Capri. Un fallo en el motor y la barca fue remolcada hasta el puerto de Sorrento para repararla en los astilleros de Marina di Cassano. 
Su amigo Lucas Fiorentino, propietario del Grand Hotel Excelsior Vittoria, le invita a alojarse en su hotel. El destino solo tenía disponible el lujoso apartamento donde Caruso vivió los dos últimos meses de su vida. Se conservan allí intactos,  sus libros, sus fotografías y su piano.    La suite Caruso la habita Caruso.
En la mañana, parado en las terrazas y disfrutando la hermosa vista de la Piccola Marina,  un garzón le cuenta una historia que lo inspira y que él nos la devuelve con música.

Gran Hotel Excelsior Vittoria, Si alguien desde sus balcones gritará, no dudo que podría oírlo.
Esta es la historia:


El gran tenor Enrico Caruso 
de la terraza de este albergue, 
uniéndo en el amor y en la belleza 
Nápoles y Sorrento, 
pasó días felices ofreciendo el último testimonio 
de su bello canto



Triste, con la mirada perdida en el Golfo de Sorrento, Caruso contemplaba el horizonte,  que son las manecillas del reloj de su vida desvaneciéndose.  Era 1921.
Alejado de su esposa e hija por unas semanas, ante el cáncer que lo llevaría a la muerte, Caruso, se aferró al último suspiro de su vida; un amor imposible y platónico.

Qui dove il mare luccica, 
e tira forte il vento
sulla vecchia terrazza
davanti al golfo di Surriento.


Aquí, donde el mar brilla
y el viento aúlla ... 
Cultivó la ilusión - cómplices son el aire, la belleza y el encanto de Sorrento -  que su salud podría mejorar.  Él, el Maestro de renombre mundial, recibió muchos pianistas, aspirantes a cantantes y dio clases de piano a una muchacha de Sorrento. 
El piano vertical fue trasladado fuera, a la terraza de la suite. Desde allí, algunas tardes cantó sus arias y las canciones  más famosas del repertorio napolitano clásico: "María Marì",  "Vuelve a Sorrento", "La Boheme" de Puccini y  "Tosca". 
Debió sentir también una enorme frustración al descubrir el intenso amor por una mujer y estar en el sitio desde donde se despedía del mundo. El amor era la muchacha que aprendía piano con él. Recordarás una canción de Doménico Modugno con una historia parecida.

uno uomo abbracia una ragazza 
dopo che aveva pianto
poi si schiarisce la voce,
e ricomincia il canto 
La Suite Caruso. Gran Hotel Excelsior Vittoria.












Te voglio bene assai 
Ma tanto tanto bene sai
É una catena ormai
Che scioglie il sangue tinto vene sai.
Visión de Sorrento desde el bus en camino a Pompeya.
 Vide le luci in mezzo al mare, 
penso alle notti là in America
ma erano solo le lampare
e la bianca scia di un'elica


Una noche de calor, no quiso renunciar a cantar para quien lo miraba con admiración, así es que - sintiéndose  mal -  acudió a la terraza con vistas a la bahía de Nápoles y el monte Vesubio Su canto fue una apasionada declaración de amor y sufrimiento; la mejor.
Su voz era tan potente y perfecta, tan bella y rica en tonos, que los pescadores, oyéndole cantar  y sorprendidos por la maestría de la voz  regresaron al puerto y se quedaron anclados bajo la terraza del bello canto. 
Las luces de sus barcas  parecían estrellas flotando en el mar.
Caruso no perdió las fuerzas y cantó sumergiéndose en los ojos verdes de la muchacha apoyada en el piano. Esa noche su estado empeoró. Dos días más tarde, el 2 de agosto de 1921, moría en Nápoles. Tenía 48 años.
Su cuerpo fue retirado sigilosamente del Grand Hotel Excelsior Vittoria de Sorrento por su esposa Dorothy y trasladado al Hotel Vesubio de Nápoles para evitar el bochorno del amorío.

sentì il dolore nella musica,
si alzò dal pianoforte
ma quando vide la luna uscire da una nuvola
gli sembrò più dolce anche la morte


La canción de Lucio Dalla narra el drama de esa noche. La de un hombre enfermo que busca en los ojos de la muchacha un futuro imposible, un testamento de amor, un último concierto ante el mejor público; las estrellas, los pescadores y las luces del mar maravilloso de Sorrento.    Y lo hace con lo mejor que le dio la vida; su voz.
Así, en un proceso creativo providencial y extraordinario, solda diversas fuentes de inspiración; su deseo de dedicar una canción a Sorrento con el drama del gran tenor y su amor por el melodrama -  porque "Caruso" es melodrama - y escuchamos y sentímos la maestría de Dalla.
Lucio se fue al cabo de unos días, de la suite en el Grand Hotel Excelsior Vittoria pero llevaba en su maleta lo mejor de sus obras.

guardò negli occhi la ragazza,
quelli occhi verdi come il mare
poi all'improvviso uscì una lacrima,
e lui credette di affogare


Nacido en marzo de 1943, Lucio Dalla fue toda una personalidad en Europa. Bajito, de barba rala y sombreros cambiantes, tuvo una notable reputación como compositor para el cine y la televisión. Clarinetista y tecladista. Displicente con la guitarra. Su voz se hizo notable con Caruso.
Sus "humanitas", su sensibilidad, su habilidad para comunicarse con todos para escuchar y "sentir" los sentimientos de los demás  y hacerlos suyos,  provocó que Raffaele Lauro publicara la novela: "La canción Caruso - Lucio Dalla y Sorrento";   testimonio de la vida inusual, íntima y divertida del cantante de Bolonia. El título del libro se parece al título de mi post y seguramente en sus páginas  se cuenta una historia parecida. 
Murió el 1° de marzo de 2012, tres días antes de cumplir 69 años.  Su cuerpo fue encontrado por su compañero, el actor Marco Alemanno.
Vendrá del poeta Lucio  - Lucio el hombre, Lucio el bardo de la naturaleza, con sus pasiones, sus amores, su soledad, su melancolía y su maravillosa curiosidad infantil -  la magía de un Sorrento cargado de historias y mentiras que nos harán imaginar nuevos matices y escenarios de la vida. 

Los propietarios del Grand Hotel Excelsior Vittoria, ya han hecho una suite diseñada especialmente para Lucio.  Más moderna en comparación con la de Caruso, donde Lucio también tuvo que desplazar el piano - esta vez coreano -  a su balcón,  donde el encanto de la noche y el mar brillante de Sorrento escucharon   su canto,   su Caruso. 

¿Y cuál es el balcón de Enrico Caruso? Está en el primer nivel del edificio amarillo con arcos.

Te voglio bene assai
Ma tanto tanto bene sai
É una catena ormai
Che scioglie il sangue tinto vene sai.