La tarea...

La gente grita que quiere un futuro mejor, pero el futuro es un vacío indiferente, mientras que el pasado está lleno de vida.

Su rostro nos excita, nos irrita, nos ofende y por eso queremos destruirlo o retocarlo.

Todos quieren hacer de la memoria un laboratorio para retocar las fotografías y rescribir las biografías y la historia.

CAMINAR PARIS y VER





Generalmente conocemos la estructura y la fecha de creación de un edificio Haussmann o un edificio Art Decó, pero no es lo mismo para todos los tipos de edificios parisinos. ¿Cómo saber si se mira una casa renacentista o un edificio del siglo XVIII? ¿Cuáles son las diferencias ?

Lo primero es saber dónde uno se encuentra en París. Parece obvio. 
El París antiguo tiene muchos edificios que datan de antes del siglo XVIII, y los edificios ubicados en los distritos exteriores se han construidos en los últimos 150 años. Se prueba con este mapa hecho por BatiParís en el cual se ven los diferentes períodos de construcción de los edificios parisinos. Nos damos cuenta de inmediato que es más probable encontrar una fachada renacentista en un pequeño callejón del 4 ° distrito, que en una gran avenida del 15 °.
En azul y morado se presentan los edificios que datan de antes de 1914. Cuanto más se va el color hacia el verde claro o el amarillo, el edificio es más reciente.


Encontrar las salientes
La presencia o ausencia de salientes es una de las mejores formas de estimar la fecha de una fachada. De hecho, las salientes - muy presentes en la Edad Media y el Renacimiento - fueron prohibidos en 1667 por razones de seguridad y salud. Esta regulación funcionó hasta 1882, cuando fueron permitidas de nuevo pero emplazadas a más de 6 metros del suelo. Por lo tanto, una fachada con una ménsula situada a menos de 6 metros del suelo se erigió antes de 1667, mientras que una fachada con un gran balcón o una logia por encima de este límite necesariamente es después de 1882.
Les coul de sac (Callejón sin salida) des Arbalétriers, en el distrito 3,
presenta dos casas Corbelled fechadas por los historiadores alrededor de 1620.




























Identificar el material utilizado
Yeso, piedra o ladrillo. Todas las casas no están construidas con el mismo material y la elección  no es trivial: muy a menudo refleja el período de construcción del edificio.
Del Yeso: Antes del siglo XVIII y desde mediados del siglo XIX.
En los barrios más antiguos de París, las fachadas de yeso casi siempre se asocian con las casas del siglo XVII construidas en madera. De hecho, tras el terrible incendio de 1666 en Londres, Luis XIV impuso que todas las casas estén cubiertas con yeso, un material especialmente resistente al fuego.
En las antiguas aldeas anexadas a París en 1860, el yeso se utilizó como recubrimiento y protección de edificios mucho más recientes (siglos XIX o XX).
De la piedra: Desde mediados del siglo XVIII hasta principios del siglo XX.

La gran mayoría de las fachadas de los siglos XIX y principios del siglo XX tienen piedra Saint-Maximin. Esta piedra de las canteras de la ciudad de Saint-Maximin, estaba reservada anteriormente para mansiones y monumentos de prestigio como el Louvre, la Escuela Militar o el Palacio Borbónico. Fue bajo el Segundo Imperio que su uso se extendió a propiedades de alquiler.
El color blanco hacia el amarillo es típico de la piedra tallada utilizada en la construcción de las fachadas Haussmann.
De Ladrillo, hierro, cerámica, azulejos: el cambio de siglo XX.
Los movimientos Art Deco y Art Nouveau no dudan en utilizar, y especialmente mezclar, diversos materiales como la cerámica, los azulejos y el hierro. Esta mezcla es característica de finales del siglo XX, como el ladrillo, ampliamente utilizado en los antiguos barrios obreros de París. Antes de ellos, solo el estilo Luis XIII (siglo XVII) combinaba los materiales por motivos ornamentales con piedra, ladrillo y pizarra.
A la izquierda, este edificio ubicado en la calle 8 de Praga (12 ° es típico en construcciones baratas y de mano de obra intensiva de principios del siglo XX.
A la derecha, la plaza Dauphine, construcción emblemática del estilo Luis XIII del siglo XVII. 
Ambos edificios utilizan ladrillo.
Hormigón y vidrio: los siglos XX y XXI.
La piedra fue reemplazada casi por completo por el hormigón en los años 1940-1950. Hoy en día, la mayoría de los edificios están construidos con este material, a menudo, están cubiertos con yeso y pintura. El vidrio también tiene un lugar predominante.
Le Paquebot
El edificio "The liner" (1934) ubicado Boulevard Victor en el 15to está construido de hormigón y yeso.

Mirando hacia los tejados
En París, una terraza en la azotea indica una construcción del siglo XX o XXI, un techo con hastial en la calle es característico de las casas más antiguas de París. Un techo de zinc gris claro data a menudo del siglo XIX y, finalmente, un techo de pizarra gris oscuro será bastante característico de los edificios del siglo XVIII.

Toits de paris
Distinguimos entre zinc (gris claro) y pizarra (gris oscuro). Los techos verdes son de cobre. 

Ir a la calle François Miron
Esta calle del 4 ° distrito,  es un compendio perfecto de los diferentes tipos de arquitectura que París ha conocido a lo largo de los siglos. Entre los números 2 y 12, hay un conjunto de edificios construidos en la década de 1730 y representativos de la arquitectura vigente bajo Luis XV: una fachada sobria pero trabajada, ventanas curvas con barandas de hierro forjado cuidadosamente trabajado y una planta alta con arcadas.
8 rue François Miron
8 rue François Miron
Dos casas de entramado de madera con techos a dos aguas erigidas en 1644, retoman la estructura típica de las casas populares de la Edad Media.

11 et 13 rue François Miron
La mansión del presidente Hénault es emblemática de la arquitectura "exclusiva" del siglo XVIII: una herrería floreciente, esculturas de fachadas de piedra, una entrada majestuosa y ventanas altas.

Hôtel du président Hénault
Finalmente, justo en frente de esta mansión, hay un conjunto de edificios del siglo XIX, intercalados con algunas casas antiguas del siglo XVII, reconocibles por su estrechez (N°s 31 y 33), que podemos descubrir. 
Rue François Miron
Edificios en la calle François Miron





LA SALA OSCURA. El cine Cervantes


Es probable que le dé una pincelada de belleza a mi memoria, pero estar en esa sala oscura, advirtiendo en el espacio oscuro escindido por la luz del proyector, la consistencia de la palabra Atmósfera, le daba a mis domingos de infancia un matiz de felicidad, afortunadamente interminable.

En aquel tiempo salir de la sala oscura a la noche de la ciudad era continuar en el cine, pues se podía estar en la Plaza de Armas Muñoz  Gamero y ver el cielo austral cargado de estrellas. Así también les decían a los artistas de la pantalla.
Era tan grato ir al teatro como entrar a una librería, a una disquera de vinilos, al museo, a misa. Y no importaba el parloteo de los vecinos de butaca ni el inaudible sonido de la pantalla, porque allí se podía llorar en grupo, reír en grupo y ser parte de la manada. 
Sin importar lo solitario que estabas en la butaca, residías en el mundo de Ali Babá, en los techos de París, en el puente del rio Kwait o el de Madison, en las trincheras de Verdum, en los aeroplanos de King Kong, en el Sahara de Lawrence, en los tornados de Oklahoma, en la nieve del Everest, en la calle Morgue. Y además era tan fácil y tan cómodo morir. 
Para todo curioso, encontrar la Isla del Tesoro es encontrar su soledad en el mapa del cine. Tal como la soledad es una especie de exorcismo, un milagro, un acto de magia que permite atesorar dentro de uno el mundo que está afuera, siempre ancho y ajeno, soñar es descubrir las primeras e incómodas preguntas del espíritu. 
Recuerdo todas las películas de infancia y no recuerdo a nadie a mi lado. ¿Fui siempre solo al cine?
Sin embargo las mejores historias de amor, los más perversos actos, los más lúbricos estaban allí.
Allí di mi primer beso. Ese beso que lleva el corazón palpitante a los labios, ese beso que suda en las manos, 

¿Fui siempre solo al cine? Esa pregunta hoy no puede ser respondida por mi memoria.
El cine se llama CERVANTES y cuando se prendían las luces aparecían las obras de arte de sus muros. Eso también era soñar.
Vuelvo a los cines de hoy, al moderno del mall, y solo veo cortinas, silencio y asepsia.

(Estáis viendo las imágenes de lo que queda del Cine Cervantes de Punta Arenas,  al 2014).

-  Mi recuerdo más antiguo se relaciona con ese cine-  Dice Beatriz.

- Entré en brazos de mi padre a la sala a oscuras en el preciso momento en que en la pantalla quebraban un ventanal con el puño. El llanto fue inmediato, tendría dos o tres años. 

Después fue el cine de las películas de Joselito, de Marisol, de Sara Montiel... y en el Palace Dr. Zhivago, De Rusia con amor y tantas otras. Pero fue el Cervantes con sus escenas del Quijote en las paredes y con la música de los intermedios el que se transformó en mi propio Cinema Paradiso.

Private Film by Markus-Weldon
Esa película es maravillosa. El Cinema Paradiso es la historia de todos los que han visto el derrumbamiento y desaparición del tradicional cine de su barrio.
La sala oscura se llenaban de niños corriendo por los pasillos, de historias de amor y tímidos avances en la última oscuridad de las butacas. 
Hay imágenes cálidas y sencillas; el ruido del proyector, la música nostálgica, la simpleza de un adolescente enamorado que espera día tras día bajo la ventana de su amor soñado. Son imágenes que llegan al verdadero hogar de nuestra alma. 


Y no vuelvas nunca. No quiero oírte. Solo quiero oír hablar de ti...
Todos hemos cumplido ese mandato al salir de nuestro barrio, de nuestro pueblo, de nuestra piel de infancia para construirnos como el eterno cliché del hombre de éxito que retorna a la época desaparecida en la marea de cambios.
Pero volvemos desnudos, porque la imagen de lo pasado revolotea siempre en nuestra conciencia que sigue siendo un niño, aunque creamos que ese infante está lejos de nuestro entorno real. Y ese retorno siempre es fugaz, pues algo de ese pasado nos da miedo.

La escena final de la película, todo un canto a los tiempos pasados, a los recuerdos y a la vida vivida, es uno de los mejores finales de toda la historia del cine. 
En la sala oscura crecimos, compartiendo pedazos de vida que con el CERVANTES aún en pie y averiado como nosotros,  no han desaparecido como lastimosamente ocurre con el derrumbe final del edificio de aquella película y supone el fin de una etapa de la ciudad, de toda una generación y un estilo de vida.

Vi en época de mi niñez en un cine; el Teatro Cervantes de Punta Arenas inaugurado en 1938 y que repetían una y otra vez viejas películas. Debió ser uno de los más antiguos de Chile. Un cine con un foyer monumental, donde vendían los famosos “helados de invierno”, que no eran más que los helados “de máquina”. Allá por los años 60’. Tenía unos bajorrelieves y tallados en madera con escenas de El Quijote, que no he vuelto a disfrutar y más interesantes que cualquier película. Deben habérselos robado.
En Punta Arenas habían otros cines El Gran Palace, el Municipal, y el Politeama que tuvo seguramente su esplendor antes de llegar a ser el más humilde cine "rotativo"...Pero es el Cervantes el más bello que han visto mis ojos, el más inolvidable y el más amado.



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Los ORIGAMI de BRANDEMBURGO.


Cuando se visita la puerta de Brandemburgo, punto de conexión entre las dos alemanias de la guerra fría, uno no puede dejar de pensar en las imágenes de una masacre. Masacres varias. Y en particular las de la II Guerra Mundial. 

Observo la masa de turistas, que como yo, pululan con frenesí frente a esta puerta de Berlín que no tiene - formalmente hablando - importancia alguna. Es puro significado o símbolo tal vez. 

Sonriendo se pregunta por el precio de una vuelta en las calesitas tirados por percherones más que rubicundos, mejor aspectados que la cuadrilla de bronce estatuada sobre la puerta y que alguna vez se llevó de paseo a París, el pequeño Napoleón. 

Se dice asimismo; llegué, aquí estoy. Se respira. Se mira a los nativos del lugar que se ven tan cordiales, limpios y hasta incapaces de una irracionalidad, condescendientes y sin morbo al mirarte a los ojos. 

Son ellos, en muerte y vida con toda su miseria centroeuropea, su contagiosa miseria; frágiles en su milagrosa redención. Sobreviviendo gracias a nuestra curiosidad en zapatillas sport y lentes para el sol, a la caza de pixeles con cámaras fotográficas que capturan el color de la primavera limpia y celeste.

Pienso en la blandura de la piel a los balazos, en cascos arrancados, pasaportes y en las aves. Pienso en gris.
Pienso en el absurdo.
Pienso en el profe Guillermo Ulriksen

Contaba un ex-alumno del profe, que en su viaje a Europa allá por los 70’, al cruzar la puerta BRANDEMBURGO, tuvo demora y trámites con los guardias. Molesto por la retención, se pasea impaciente de un lado a otro. De pronto, en la caseta de control, ve unos "ORIGAMIS" hechos con latitas de Nescafé y otros en fina láminas de cobre. Las reconoce y le dice al guardia: 

- Sé quién hace esos monitos. Es el Prof. Ulriksen !
- ¿Ud. lo conoce? 
- Es mi profesor de arquitectura en la Universidad de Chile. 

Fue el mejor pasaporte. Acceso expedito y bienvenida. Cada vez que el profe Ulriksen cruzaba la puerta de BRANDUMBURGO, les dejaba a los guardias, una huella de su paso leve e indestructible; una de sus "pajaritas" de metal. 

BRANDEMBURGO, ahora sí, que tiene historia

LE CORBUSIER ¿LE CORBUQUIÉN? (solo para señuelos y aviadores de luces)

Como sabeis, alguna vez el mundo mundial, en alguna década, conmemorará la muerte de Le Corbusier, el arquitecto de arquitectos. Ahora vamos a divagar y sugerir suspicacias sobre una casa en la Costa Azul, de Francia al sur, que la tuvo entre las cejas.
Pero primero un caveat lector (Una salvedad mi amigo). Cuando yo era joven e impresionable, a la hora de decidir - sin titubear - me declaré GAUDIANO y rechacé la austeridad a la que había llegado el movimiento moderno y me declaré historicista antes del "historicismo". Luego del "golpe militar" nos preguntaron en qué debía hacer énfasis la enseñanza de la arquitectura en la "U". Contra lo que opinaron mis condiscípulos (estructura y construcción) yo escribí HISTORIA. No entendieron y me pregunté por qué andaba tan perdido, el curso. Nos dieron con el cálculo de vigas, losas y volados hasta que se nos salieron las ecuaciones por las orejas. Amé  la porno-decoración del edificio Brown-Carvallo que se derrumbaba frente a las ventanas del "Local O'Higgins"; la Escuela y mucho más amé el simbolismo en el diseño arquitectónico. Amé a GAUDÍ, por lealtad a la semilla plantada por el arquitecto profe; Guillermo Ulriksen y en mi rebeldía de ignorante hice todo lo posible por mantener mi ignorancia intacta acerca de todo lo que oliera a arquitectura heroica-original, franco-suiza. Quiso el destino que me afinara la arquitectura en la gestión,  y el diseño me dijo adiós para siempre. Pero, como dice el dicho, al Corbu lo que es del Corbu. Corbu es más que un rock start para los que le bailamos en cancha. Esos anteojos redondos a lo Lennon, ahora más que antes significan Arquitecto. Yo lo uso y los colegas me lo envidian y eso que los compré en la cuneta.

Es tan así, que cualquier tipo con lentes de pasta, gruesos, podría pasar por arquitecto, incluso hasta por Le Corbusier. 
Su obra, modernista por excelencia, es también arquetípica: cualquier casa cuadrada y sobre todo blanca, no solo es simbolizante de la Arquitectura, sino que es Corbusiana. Por supuesto. 
Pero esta que vemos es . . . la Villa E-1027, la primera obra arquitectónica diseñada - no por él - sino por la arquitecto irlandesa EILEEN GRAY y construida como nidito de amor para convivir con su amante rumano y crítico de arquitectura Jean Badovici, editor de la  revista L’Architecture Vivante.
La E-1027, es la obra maestra (1929) de Eileen Gray en la Costa Azul, Francia. La casa, que en gran medida influyó en la obra de Le Corbusier y se convirtió en objeto de su celosa obsesión, tiene un pasado traumático y un presente con fantasmas.

Villa E-1027
El nombre de esta construcción es un código numérico resultante de combinar sus iniciales según el orden de las letras del alfabeto; “E” para Eileen, “10” de la “J” de Jean, “2” de la “B” de Badovici y “7” de la “G” de Gray.
Para su diseño usó varios conceptos de Le Corbusier, amigo de Badovici y admirador profundo de Gray; tal vez - como  sospechan -  la amaba en secreto.
La relación entre Le Corbusier y Eileen Gray is very complicated. Mantenían diferencias tan irreconciliables como ésta:  Le Corbusier veía la casa como una máquina para habitar y Eileen Gray como un organismo viviente. O sea, lo cerebral contra lo sensual; lo apolíneo contra lo dionisíaco. (Me estoy enamorando de Eileen)
Alvar Aalto diría: "Debemos contruir casas que crezcan, la casa que crece ha de sustituir a la máquina para habitar".
Nunca mencionó a Eileen Gray

Eileen Gray sostenía que las cajas blancas de la arquitectura moderna no tenían sensualidad: que lo correcto era pensar no en el objeto sino en sus habitantes. Cierto. ¿Quién podría vivir en cajas sin alma? 
La pobreza de la arquitectura moderna se deriva de la atrofia de la sensualidad. Todo está dominado por la razón para crear asombro sin una investigación adecuada. Debemos desconfiar de los elementos pictóricos si no son asimilados por el instinto. No se trata simplemente de construir hermosos conjuntos de líneas, sino sobre todo viviendas para la grandeza.
Pero aunque uno podría imaginarse que esta antítesis de la arquitectura corbusiana sería un delirio de curvas gaudianas, en realidad la E-1027 es una casa bastante limpia y cuadradita. Es que eran otros tiempos. Y bueno, pese a mi devoción gaudiana, mi Proyecto de Título tambien fue ... "bastante cuadradito". Y - para atender al cliente-profe que me evaluaba - "heroico-original y franco-suizo también.
Y es que Villa E-1027 responde perfectamente a los cinco puntos publicados en 1923 por Le Corbusier para una nueva arquitectura: - Una casa sobre pilotes,  - Planta libre, - Azotea ajardinada, - Fachada libre, - y Ventanas Longitudinales. 
Entonces, E-1027 surge de los postulados de Le Corbusier. Naturalmente Jean Badovici le dedicó un número en su revista, enlazando así los planos y fotos al canon de la Arquitectura Moderna. Fue un hito notable. 
E-1027 es una casa genialmente revolucionaria, con espacios sencillos,  abiertos, asoleados y ornamentada exclusivamente con mobiliario y textiles diseñados por la propia Eileen Gray, quien es más recordada como diseñadora de muebles, que como arquitecto.  Aunque en los últimos tiempos se están alzando voces que buscan darle a Gray - fallecida en 1976 a los 98 años - su verdadero crédito y reivindicarla como arquitecto, profesión muy restrictiva con las mujeres. El detonante ha sido la reciente restauración de su gran obra maestra, la E-1027,  donde se consagró la profanación que en ella cometió la gran vaca sagrada de la arquitectura.
Taburetes y sillones, alfombras y tapices diseñados por Eillen Gray
Compare usted y contraste por favor la foto anterior con ésta del interior recientemente restaurado. ¿Nota usted alguna diferencia a parte del color?
Todo el mobiliario es diseño de Eileen Gray incluye el Sillón Bibendum, una de sus diseños más famosos.
La mayor diferencia es la adición de ocho murales pintados entre 1938 y 1939 por uno de los invitados de Badovici . . . 
. . . Le Corbusier . . . (cabrón l'architect) . . .
. . . a quien vemos aquí en su ajuar veraniego de preferencia: alpargatas y taparrabo
aunque para pintar prefería estar como dios lo trajo al mundo. Nótese la cicatriz en la pierna, producto de una hélice de un yate que le pasó por encima mientras nadaba en la bahía de Saint-Tropez en 1938 y le dejó “medio muslo flotando como una alfombra y colgando de una estrecha tira de carne.”
Le Corbusier, quien veraneaba en la Côte Azur con su esposa Yvonne Gallis, visitó E-1027 por primera vez en 1937 y pronto se convirtió en un visitante frecuente de la casa.
Después de esa primera visita, Le Corbusier le escribió a Gray para cubrirla de halagos y felicitaciones.
"Estoy tan feliz de contarle lo mucho que en esos pocos días pasados en su casa, me han hecho apreciar el extraño espíritu que dicta a toda la organización, dentro y fuera. Es un espíritu que ha dado a los muebles e instalaciones modernas, una forma tan digna de encanto e ingenio."
Pero para 1938 Corbu había cambiado y arranca en su delirio muralista sin avisar ni pedir permiso a Gray. Ella resiente terriblemente esa intromisión y declara el acto como vandalismo.
La connotación sexual ha sido central en la temprana oscuridad y el descenso al abandono de E-1027. La casa fue infamemente desfigurada por Le Corbusier, quien violó los planos blancos puros de la casa con ocho murales coloridos, altamente sexualizados durante su estancia como invitado. "Aparentemente ofendido que una mujer podría crear un trabajo tan fino de la modernidad como tal," relata el crítico Rowan Moore, "afirmó su dominio, como un perro orinando sobre su territorio".
Todo esto sucede después que Eileen Gray abandona a Badovici en 1934 y se muda a una casa nueva también diseñada por ella.
No consultada de antemano, la arquitecto se indignó por el acto de vandalismo de Le Corbusier. Su posterior conflicto con el arquitecto estrella, junto con la misoginia arraigada en la profesión del diseño, conspiró para confinar su carrera a la sombra de su rival durante gran parte del siglo XX.
Su biógrafo Peter Adam describe los murales como “una violación. Un colega arquitecto, un hombre a quien ella admiraba, había desfigurado su diseño sin su consentimiento. 
Y para añadir insulto e injuria, años después Le Corbusier los publicó simplemente como “murales en una casa en Roquebrune”. Cuando en su último libro mencionó de quién era la casa, lo hace escribiéndole mal el nombre: “Helen Grey”. (Eileen Gray).
Dicen que los murales tienen una intrínsica carga de simbología sexual y que muchos críticos ven como un insulto más dirigido a Gray, que era abiertamente bisexual.
¿Y qué me dices de la swástica en el pecho de la figura de la derecha, pintada en tiempos de la ocupación Nazi de Francia.
Y como para complementar estas orinadas territoriales, Le Corbusier compra el lote vecino de E-1027 en 1950, y construye su Cabanon y unas Unités de Camping justo atrás, arruinando la situación de aislamiento completo de la casa y colocándola en un contexto corbusiano.  
Cuando Badovici muere en 1956, la casa es heredada por su hermana, una monja que vivía en la Rumania comunista, así que el estado Rumano confisca la propiedad y la pone en venta en 1960. Le Corbusier convence a una acaudalada viuda suiza; Marie-Louise Schelbert, para comprarla, tal vez para asegurar la preservación de sus murales que se habían deteriorado durante la Segunda Guerra Mundial. Corbu sigue trabajando en los murales por el resto de su vida, añadiendo elementos y cubriendo otros, siempre agregando metódicamente las fechas a su firma. Vea usted. 
Seis años antes de que yo ingresara a la Facutad de Arquitectura de la Universidad de Chile de Valparaíso, el 27 de agosto de 1965, Le Corbusier bajó de la E-1027 al mar, a nadar, y muere de un ataque cardíaco. La misma fecha - Agosto del 65 - mi profesora de Artes Plásticas del Liceo Coeducacional de Quilpué mostró a este niño de 14 años un croquis que subrayaba una frase: "La vivienda es una máquina para habitar".  Quise ser arquitecto.
Croquis que venía con una hermosa palabra; Arquitecto.
E-1027 fue construida entre 1926-1929 en Roquebrune, Costa Azul de Francia. La obra se posa sobre la topografía adaptándose a los contornos del terreno. Dicen - los soñadores - que desde el mar parece un barco varado y que su carácter marítimo se acentúa por sus muros blancos, el mástil de la cubierta y las barandas metálicas.
En 1977, un albañil que había sido contratado para hacer adecuaciones en la casa, demolió los murales de Le Corbusier. Debió creer que eran graffitis de vándalos.  Es posible que cualquier albañil local conociera a Eileen Gray, ya que ella vivió allí los dos años que duró la construcción. Algunos biógrafos incluso afirman que los constructores la adoraban, pero odiaban a Badovici, y que la demolición fue una pequeña venganza; esa que los albañiles aplican a los arquitectos desde tiempos inmemoriables.
Posteriormente, los murales fueron re-pintados por la Fundación Le Corbusier, basándose en fotografías de los originales. 
En 1980, la acaudalada Madame Schelbert muere en condiciones sospechosas y su ginecólogo Heinz Peter Kägi presenta pruebas que comprobaban la compra de la propiedad en 1974, y casi inmediatamente procede a retirar y subastar todos los muebles y alfombras originales, para financiar la restauración de la casa. 
Pero Kägi era un adicto a la morfina y un apostador compulsivo que convirtió a E-1027 en un antro a donde atraía jovenzuelos y les ofrecía drogas y licor a cambio de favores sexuales. En 1994 puso la casa a la venta, pero antes de encontrar un comprador fue asesinado en la sala de la casa por dos vagabundos que había invitado supuestamente a trabajar en su jardín y a quienes rehusó pagarles.
Tras el asesinato, la casa es abandonada y vandalizada. Los murales - reproducciones de los que fueron destruidos en 1977 -  sobrevivieron y  permitieron que la casa fuera declarada Monumento Histórico en 1998 (porque Le Corbusier es infinitamente más famoso que Gray) y a partir de 2000 se inicia una larga y controvertida restauración completa de la casa y los murales.
En 2015, tras años de recaudación y trabajo arduo, la restauración está lista y la  E-1027 puede ser visitada.
Eileen Gray debe ser el arquitecto más importante, inspirador e innovador de su generación, esta restauración le devuelve el derecho a ser reconocida por su trabajo.
También está la dramatización fílmica del affair Gray-Badovici-Corbusier. “The Price of Desire”. Un largometraje fotografiado por Julian Lennon y que tiene como estrellas a Orla Brady como Eileen Gray, Alanis Morisette como Marisa Damia, su amante, y Vincent Perez como Le Corbusier.
. . . 


Corren los créditos.

https://www.boumbang.com/eileen-gray/  

http://www.anothermag.com/design-living/gallery/7645/inside-eileen-grays-modernist-haven-e1027/0