La tarea...

La gente grita que quiere un futuro mejor, pero el futuro es un vacío indiferente, mientras que el pasado está lleno de vida.

Su rostro nos excita, nos irrita, nos ofende y por eso queremos destruirlo o retocarlo.

Todos quieren hacer de la memoria un laboratorio para retocar las fotografías y rescribir las biografías y la historia.

EL DAVID DE DONATELLO

Este es el David de Donatello, poniendo su pie encima de la cabeza de Goliat, con postura victoriosa. Año 1440.
Miré por más 30 minutos esta obra, que se me apareció de pronto, en una sala del segundo piso del palacio de Bargello. 
Lógico es que sea una replica y no el original. Alguien me habría llamado la atención. Es probable que diera un espectáculo de curiosidad, por mi deseo de explorarla o que el guardia morbosamente se apiadara mi ridícula exhibición y me dejara hacer.
Sé que el placer de mirar no muta nada porque a veces es plano y vacío, pero no aquí.
Sé que el acercamiento sensorial a la escultura, recurriendo al sentido del tacto, es lo mejor para el conocimiento de una obra. 
El tacto posibilita un placer estético y un conocimiento diferente al proporcionado por la vista.
El tacto es el sentido para el cual está hecha la escultura. Lo otro son verdades discursivas o pamplinas de eruditos.
Así es que aprovechándome de esa ventajosa situación,  hice lo que se debe hacer con toda escultura; tocarla, rozarla, humedecerla con el aliento como si fueras a besarla. Y como ésta es vieja y de bronce; oler esos 158 centímetros de vulnerabilidad lisa y pulida.
Es de un pronunciado contrapposto provocado por la postura de David, en lo referente al pie encima de la cabeza de Goliat, y la rodilla izquierda, por lo tanto, más adelantada.  Movimiento de origen clásico que rompe la ley de frontalidad, al hacer descansar el peso del cuerpo sobre una sola pierna y parada que usan las lectoras del tiempo en televisión, para resaltar la curva de sus glúteos ¡qué me gusta esa palabra! ...Y que una vez se la vi a Ludgarda, por lo que le agradezco esa pose de escultura,  que no se olvida cuando generosamente se gratifica  a los amigos por el solo placer de regalar.
Es un desnudo aparentemente masculino. Como símbolo de la belleza va calzado con sandalias y con sombrero en un cierto amaneramiento de las formas.
La piel tiene un rematado pulido y suave. ¡Por Dios que está fría! 600 años de frío. 
Conocí esta escultura desde mis enseñanzas escolares pero en ninguna reproducción o imagen vi lo que descubro ahora.
Comienzo a observar toques de sutil y gran sensualidad.
El rostro de David, que tiene una bella y serena expresividad, tiene algo de brutalidad animal. Debe ser porque la nariz sale recta desde la frente y no tiene esa concavidad que da al rostro una forma que leemos como inteligencia. Me parece de bajo coeficiente intelectual, si es que alguna vez hubo un modelo.
Los labios tienen una leve sonrisa de satisfacción que corona la postura presuntuosa de David. Al fin y al cabo la victoria sobre Goliat es una hazaña.
El pie que está sobre la cabeza de Goliat tiene entre sus dedos los ensortijados pelos del gigante y parecieran deslizarse entre ellos. ¡Eso es muy erótico!
En el torso de David, hay una musculatura poco desarrollada, infantil en cierto modo y tiene pequeños senos de niñA preadolescente. 
Las nalgas también tienen una redondez parvularia y femenina. Hay que imaginárselas con colaless.
Me alejo sorprendido de la escultura, por este aire femenino sin desarrollo. Sus pecho no son músculos pectorales, son incipientes senos. ¡quéambiguo es todo esto!
Creo que es una niña el David de Donatello, así le ponga un pene entre las piernas.
Si lo miras de perfil descubrirás que el balance de las curvas de las nalgas y el vientre curvado hacia delante y hacia arriba, es la forma de lo que conocemos como “lolitas”, virginales niñas adolescentes. 
Nada hay de niñO en esa visión. ¿Y si Donatello estaba enamorado de su modelo?

Sus dedos sostienen una espada que no podrían levantar esos delgados brazos, La espada es de Goliat y tan larga como para escribir en ella un tremendo texto que traduzco:

A los que valientemente lucharon por la madre patria, los dioses darán su ayuda incluso ante los más terribles enemigos.


En la otra mano empuña la piedra correcta. Quienes hemos usado la técnica del lanzamiento con honda – no resortera – sabemos que ese es el tamaño correcto como para derribar a un enemigo sin importar su tamaño. 
Pero ningún hombre apoyará su mano así contra su cadera. Es una mujer.
¿No os conté que en mi vida bandolera me acercaba a los aeródromos y lanzaba rocas con mi honda para derribar a mi GOLIATH volador. 
Más de alguna vez sentí el hueco golpe de un peñascazo en el vientre de los aeroplanos del aeródromo El Belloto. ¡ Sí; yo era el maldito que intentaba derribarlos !
¿Qué tiene de sensual y erótico esta escultura? 
El casco de la cabeza de Goliat tiene dos inmensas alas, una de ellas sube por la entrepierna del David. Si nunca has tenido la sensación de una pluma en la entrepierna, no sabes lo que es la sensualidad, el erotismo ni la lubricidad. Pide que te acarícien la entrepierna con una pluma de pavo real.

Héme aquí parado, en Florencia, Palacio Bargello donde se me ha expresado la historia; la que me interesa, preguntándome qué siente un italiano originario, ante la invasión, no de los turistas, que sí son odiosos al menos vienen a admirarla, sino de aquellos que han venido a quedarse y vivir de su país.

1 comentario:

Beatriz dijo...

La veo andrògina. Leì que es la verdadera, transgrediste las reglas al tocarla, pero entiendo que es la mejor manera de admirar una escultura.
En el Louvre, un chino -de esos que abundan y atropellan- fotografiaba como poseso los genitales de una escultura masculina... tocar, tocar no podìa, ni siquiera con una pluma. Excelente relato, espero Versailles.