La tarea...

La gente grita que quiere un futuro mejor, pero el futuro es un vacío indiferente, mientras que el pasado está lleno de vida.

Su rostro nos excita, nos irrita, nos ofende y por eso queremos destruirlo o retocarlo.

Todos quieren hacer de la memoria un laboratorio para retocar las fotografías y rescribir las biografías y la historia.

LA COSTANERA DEL LAGO VILLARRICA















Carta abierta a Manuel Gaete Winkelmann

Desde hace algunos meses recibimos noticias de Manuel Gaete informándonos sobre sus textos referidos a la arquitectura orgánica, materia asociada, para los que trabajamos en edificios, al Green Building Rating Sistem (LEED). Él la llama amablemente y sin equivocarse, arquitectura del amor. La cual es también arquitectura respetuosa y respetable, reservada, severa y rigurosa, elevada en los principios que la sustentan, sencilla, divertida o sea expresión medular del talento y la seriedad con que Manuel aborda las tareas que le encomiendan y que en suma no es más que la ética del trabajo que le caracteriza. Hoy se me vienen al recuerdo, a raíz de la construcción de la polémica costanera en Villarrica y motivo de sus desvelos, sus frases de alerta a ese proyecto:

“Proponemos un trazado más suelto, orgánico, escalonado, donde se facilite la relación natural con la playa”.
“La velocidad de diseño nos parece excesiva”,
“El automóvil deberá adecuarse al ritmo del peatón”


Estas frases de respetuosa sensatez y evidentes certezas, no han hecho mella en las autoridades.

Manuel, está luchando ni más ni menos, contra una autopista de alta velocidad que se está tratando de imponer en pro de “esa manía que tiene el ser humano de querer “dominar” la naturaleza y hacer lo que se le plazca” en territorio lacustre. Esta frase también es de Manuel.

Manuel está lideando contra las retroexcavadoras (se me viene a la memoria la imagen de ese hombre anónimo de pie frente a una línea de varios tanques durante la revuelta de la Plaza de Tiananmen de 1989 en la República Popular China). Bueno, no es para tanto me dirán, pero no puedo dejar de ver que su lucha tiene un símil heroico; característica de quien enfrenta desigualdad de fuerzas.

Es el acto final que esperamos antes descalificaciones tan injustas como:
Los opositores no son más de diez personas”,… como si no representaran a nadie.
Tienen tiempo y dinero de sobra”,… como si no se creyera que aún tengamos altruismo.
Los que se oponen no son de Villarrica” como si Villarrica fuera un feudo privado, una entelequia para soñadores o una patria distinta.
Vinieron a vivir acá para descansar y piensan que todo debe seguir tal como estaba”,… como si nosotros fuéramos refractarios al cambio. Nosotros Manuel; refractarios al cambio. Nosotros; los que pasamos la cincuentena hace rato y no hemos cejado de hablar de los cambios desde que tenemos uso de razón profesional, nosotros; cuyo trabajo es alterar, modificar, transformar, amplificar, innovar, transfigurar, revolucionar, renovar, nosotros: cuyo estigma es la mutabilidad,…y no sigo más porque se me vienen palabras asociadas a las vicisitudes del quehacer profesional con su altibajos.

Todo eso lo dice una alcaldesa, funcionaria del estado, cuyo nombre y filiación desconocemos.

Manolo, súmame a esa oposición,… para que seamos uno más,
súmame a esa oposición,… tengo tiempo de sobra y mucho dinero (esto es un decir)
y súmame a esa oposición,… que tampoco soy de Villarrica.
Pero si sé, que cuando se lucha por causas de tan alta generosidad
siempre es uno el que crece en el respeto de sus pares
siempre son muchos los que se adicionan a causas nobles
y siempre se es ciudadano en cualquier lugar de la tierra.

No estás solo en ese altercado con visos de pueril intolerancia.
Un abrazo.
Rubén.


1 comentario:

Manuel Gaete Winkelmann dijo...

Estimado Rubén
Mil gracias por tus palabras de apoyo, ...es curioso que ambos tengamos la misma imagen del estudiante de Tiananmen frente a los tanques (la he usado varias veces en esta lucha)... lo que pasa es que el aparataje estatal y su locomotora MOP, una vez que se echa a andar no hay quién la pare, aunque nos demos cuenta que se están cometiendo errores, y se los hagamos ver !! es absurdo, pero aunque lo reconozcan, dicen que no se puede hacer nada...Sin embargo hemos conseguido algo, al menos algunas promesas, que veremos una vez concluida la obra si se cumplen o no.
un abrazo
manolo